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EL DE LA CALLE 42

Archivo: Noviembre 2007

07/11/2007 GMT 1

Síndrome del Ordenador

calle42 @ 16:08

Afecta al 80% de los jóvenes en edad universitaria

La era digital se caracteriza por la presencia de ordenadores en todos los ámbitos de la sociedad. Son parte esencial de la vida de muchos trabajadores y estudiantes. Y sin embargo, no todo lo que les rodea es positivo. En los últimos años, los médicos estudian el tratamiento de una nueva patología que parece extenderse entre los más jóvenes. Picores y fatiga visual son los síntomas más característicos del llamado síndrome de ordenador

Más de ocho horas delante del ordenador

Los ordenadores son una herramienta de trabajo y de ocio de primer orden en la actualidad. Satisfacen muchas necesidades y requerimientos, si bien su uso prolongado puede derivar en la aparición de problemas de salud. En este sentido, un reciente estudio elaborado por el Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia certifica que el 80% del número de jóvenes en edad universitaria padece el llamado Síndrome del Ordenador o Síndrome de la Pantalla de Visualización (SPV). Esta dolencia se da, principalmente, entre las personas que pasan más de ocho horas delante de una computadora y se manifiesta mediante el enrojecimiento de los ojos, el lagrimeo y el cansancio ocular, entre otros. Además, tiene la particularidad de que estos síntomas sólo se dan frente a un monitor. Otros informes, como el realizado por la Academia Americana de Optometría, advierten de que el uso prolongado de terminales informáticos provoca problemas de fatiga visual al 70% de los empleados que los usan en sus labores habituales.

Esta patología se puede manifestar de diferentes formas. Aunque los síntomas más típicos son los siguientes:

Visión borrosa, visión doble, fatiga, fobia a la luz o lagrimeo.
Sequedad, ojos rojos, pesadez y olor oculares.
Rigidez y dolor de hombros, cuello, espalda, brazos, muñecas y mano.
Picor en la cara, cara rojiza, hinchazón.
Cefaleas, náuseas, mareos y vértigo.
En muchas ocasiones, los especialistas achacan esta patología a los problemas derivados de la ubicación de los equipos informáticos en el lugar de trabajo. Factores como una mala iluminación en el local o una insuficiente resolución de la pantalla de ordenador favorecen la aparición de este tipo de dolencia. Son los llamados condicionantes ergonómicos y ambientales. Desde Osalan, Instituto vasco de Salud Laboral, explican que tampoco hay que obviar que circunstancias como los reflejos, los brillos o la mala ventilación de la sala pueden incidir sobremanera en la gestación del SPV. Perjudiciales son también la suciedad de la superficie del monitor o la acumulación de calor en el espacio donde se encuentra la pantalla.

Al respecto, los oftalmólogos aconsejan que el monitor esté inclinado hacia atrás cinco o diez grados respecto a la vertical, porque la tendencia del usuario es a trabajar con la cabeza un poco más baja de lo habitual. También apuntan a que los contenidos que aparecen en la pantalla deberían estar un poco por debajo de la línea de la mirada. En cuanto a la iluminación ambiental, aconsejan que ésta no se base en un solo fluorescente porque produce un parpadeo inapreciable. Debe haber una pareja, y cuando se funde uno de ellos, conviene cambiar los dos a la vez.

En otras ocasiones, el Síndrome del Ordenador obedece a defectos oculares mal corregidos como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia, insuficiencia de convergencia o el mal uso de las lentes de contacto. Tampoco son desdeñables otros factores como el estrés o el estado de salud general del trabajador. Incluso, si no se remedian los síntomas descritos con anterioridad, éstos pueden ahondar las disfunciones visuales o derivar en la aparición de las mismas. Entonces, la solución del problema requiere de un tratamiento oftalmológico, con gafas, lentes o similares.

Evaporación de la lágrima

Sea como fuere, trabajar frente a una computadora implica que se incremente la superficie ocular expuesta a la pantalla. En términos médicos, se produce un aumento de la abertura palpebral, que provoca un mayor grado de evaporación de la lágrima. Si la pantalla está situada en una posición más elevada que la mirada, el área de exposición será mayor. Y en consecuencia, se producirá una mayor sequedad ocular, ya que también se da un decremento en la producción de lágrimas, lo que deriva, a su vez, en la aparición de la fatiga visual.

Al tiempo, se constata una menor frecuencia de parpadeo. Este parámetro, en un adulto normal, se reproduce entre 12 y 20 veces por minuto. En estudios realizados en personas sanas, se ha demostrado recientemente que frente a un ordenador, esta variable disminuye de forma notable hasta pasar a una cadencia de 3,6 por minuto. Los expertos ópticos certifican que el grado de concentración, la dificultad de la tarea visual y el esfuerzo de fijación en la pantalla influyen en esta menor frecuencia.

El 33% de los jóvenes serán miopes en 2020
Con todo lo dicho, se puede deducir que la salud ocular de las sociedades occidentales se resentirá sobremanera a lo largo de los próximos años. Los que ahora son jóvenes, utilizan de forma masiva ordenadores en esta era digital. Todo ello deriva en la generalización de molestias oculares y, lo que es más grave, en la posibilidad de que éstas desemboquen en patologías como el 'ojo seco', errores refractivos y disfunciones binoculares, susceptibles todas ellas, de atención oftalmológica.

Los datos no engañan. Antaño, la edad media en la que se imponía el uso de gafas a miopes sobrepasaba los 25 años. En la actualidad, eso ha cambiado sustancialmente. Fuentes médicas explican que el ojo es un órgano que se adapta al entorno. Frente a un monitor se le fuerza para enfocar a una distancia próxima, y así se le convierte poco a poco en miope. Por eso, explican que lo peor está por llegar, ya que confirman que se incrementará en un 50% la incidencia de la miopía entre la juventud, pasando del 22% actual al 33% en 2020.

Los especialistas en la materia indican que los usuarios en edad de padecer presbicia son los pacientes que más cuidados deben adoptar ante una pantalla de ordenador. Los jóvenes deben concienciarse que tienen que trabajar a diferentes distancias. Necesitan gafas de cerca para leer a una distancia de 30 centímetros; pero trabajan con un ordenador a más de medio metro. Es importante que sus gafas y, por tanto, su vista se adapte a esas medidas con la utilización de gafas trifocales o progresivas: de cerca, medio y lejos.

La vida moderna está caracterizada, en una parte muy importante, por la asimilación social de los continuos avances electrónicos que aporta la tecnología actual. Entre ellos, es una constante que existan ordenadores en casi todos los hogares, centros de estudio, ocio y trabajo. Prácticamente todas las empresas, independientemente de su tamaño y número de empleados, están equipadas con computadoras para su normal y cotidiano funcionamiento. El uso de estos sistemas informáticos conlleva la convivencia con unos monitores que, por regla general, son mucho más nocivos que los de la televisión. Y lo son porque observarlos requiere de un mayor esfuerzo de convergencia ocular, de una gran concentración visual y de una distancia de visualización menor que la necesaria para ver la pantalla televisiva.

La influencia de los ordenadores sobre la vista de quien los maneja asiduamente es bastante alta. De hecho, existen pantallas que emiten radiaciones ultravioletas, infrarrojas y electromagnéticas. Se corresponden con aquellos monitores que funcionan con tubo catódico. En su momento, éstas eran las más numerosas. La forma de protegerse contra ellas era mediante el uso de los filtros de monitor. En la actualidad, están los monitores líquidos, aunque tienen el inconveniente de que no son nítidas completamente.

¿Cómo se puede evitar la SPV?

Para evitar la aparición de este síndrome, los expertos defienden que se siga los siguientes consejos de fácil aplicación:

Es conveniente visitar al oftalmólogo para conocer un diagnóstico profesional y descartar cualquier otra patología. Él será quien decida cómo corregir los defectos ópticos y visuales que pueda padecer el paciente, o el que controle el buen uso de lentes de contacto o recete lágrimas artificiales y soluciones hidratantes.
No olvidarse de la verificación del estado físico general para descartar otras patologías que puedan manifestarse con síntomas similares al Síndrome del ordenador. En este punto, hay que tener en cuenta que determinados problemas psicológicos pueden generar una sensación de fatiga ocular. También episodios de estrés o menopausia provocan consecuencias similares.

El Colegio de Optometristas de Galicia explica que es importante vigilar algunos tratamientos médicos en curso con psicotropos, antihipertensivos, colirios, antihistamínicos o contra el acné.
Una vez acotadas y descartadas estas circunstancias, el Síndrome del Ordenador se combate por cuenta del trabajador o estudiante, sobre quien recae la tarea de vigilar una serie de cuestiones relacionadas con el lugar físico en el que se 'enfrenta' a la computadora y de cerciorarse de que las condiciones ergonómicas que caracterizan su empleo sean las adecuadas. Desde Osalan certifican las ventajas de seguir estas indicaciones para prevenir la aparición de este síndrome:

Trabajar con un ambiente con un grado de humedad ambiental adecuado, entre un 40% y un 65%.
No abusar de la calefacción ni del aire acondicionado.
Evitar fumar y el humo de tabaco porque irrita los ojos.
Situarse frente a la computadora con una iluminación indirecta.
Evitar los reflejos de las ventanas.
Parar 10 minutos por cada hora frente al ordenador.
Utilizar un sillón ergonómico y una mesa adecuada en altura.

El borde superior de la pantalla debe estar a la altura de los ojos del usuario, con un ángulo de 30º y a un mínimo de 50 centímetros de distancia.

Utilizar filtros antirradiación en el monitor.

El fondo de la pantalla conviene que sea blanco y las letras negras, para que exista contraste y no se fuerce la vista.
Usar una pantalla de buena calidad.

06/11/2007 GMT 1

La doble cara de las nuevas hipotecas

calle42 @ 14:42

Ante la contratación de un préstamo de cuota aplazada, no hay que dejarse deslumbrar sólo por las accesibles cuotas mensuales, sino que hay que evaluar las posibilidades de ahorro y la planificación financiera familiar a medio plazo

Cada mes cerca de 100.000 españoles se compran un piso y se embarcan en la procelosa tarea de tener que pagar una hipoteca. En la actualidad, la imparable subida del Euribor, índice al que están referenciadas en torno al 98% de las nuevas hipotecas, obliga a muchas familias a buscar opciones diferentes al sistema tradicional que reduzca su cuota mensual para poder vivir con menos estrecheces o, simplemente, para poder aspirar siquiera a adquirir una vivienda.

Con las nuevas hipotecas, crece el riesgo de endedudamiento de por vida
Las alternativas que proponen las entidades financieras son múltiples: plazos de amortización que se extienden hasta los 52 años, posibilidad de financiar hasta el 120% del valor de tasación de la vivienda, retrasar el pago del capital hasta el vencimiento del préstamo y pagar sólo intereses, abonar cuotas reducidas durante los diez primeros años y letras crecientes durante el resto del periodo, "rehipotecarse" para hacer frente a otro tipo de gastos, como financiar un coche, viajes, reformas en el hogar... Una infinidad de posibilidades que contribuyen a que el pago de las primeras cuotas se realice más cómodamente.

Sin embargo, todas estas "fórmulas mágicas" implican, inevitablemente, otra serie de circunstancias desfavorables para el comprador: estar 40 años pagando puede suponer tener que desembolsar más de 60.000 euros sólo en intereses, entrar en un círculo vicioso que le lleve a estar endeudado toda la vida, incluso a dejar préstamos en herencia. Por eso es muy importante conocer también la letra pequeña de las últimas "fórmulas hipotecarias", la doble cara de las nuevas hipotecas, de moda en el mercado:

Hipotecas de duración prolongada
La última tendencia de las entidades es ampliar los plazos de amortización de las hipotecas hasta por encima de los 50 años (algunas permiten contratarse hasta por 52 años). La Caja de Ahorros del Mediterráneo, BBK, Caja Duero o Caja Laboral son algunas de las cajas que comercializan este tipo de producto. Su principal ventaja es que, al ofrecer un plazo tan elevado para pagar el préstamo, las cuotas pueden ser hasta un 15% más baratas que si se contrata a 30 años.

En una solicitud de un préstamo hipotecario de 300.000 euros, si el plazo es de 50 años a un interés del 5,5%, implica el pago de unas cuotas mensuales de 979 euros. A 30 años, la cuota subiría hasta los 1.135 euros (suponiendo que el tipo medio que se paga durante toda la vida es ese 5,5%).

El principal inconveniente de este tipo de préstamos es que son mucho más caros que los que se contratan a menos plazo, ya que implican estar pagando intereses mucho más tiempo. En el ejemplo señalado, el hipotecado a 50 años tendría que pagar 178.800 euros más que el que contrate el préstamo a 30 años.

En una hipoteca a tan largo plazo, aunque las cuotas sean menores, se abonan intereses muy elevados. De ahí que el consejo que debe seguir todo comprador es lograr la combinación adecuada entre cuota y plazo. Conseguir una gran holgura en el pago de las cuotas mensuales implica terminar abonando innecesariamente intereses muy altos.

Hipotecas con carencia

La carencia es otro de los conceptos en vanguardia actualmente en el mundo hipotecario. El término hace referencia al periodo de tiempo en el que las entidades permiten pagar sólo intereses y nada de capital. El plazo de carencia suele oscilar entre uno y diez años. Durante ese periodo, el endeudado hará frente a unas cuotas asequibles que, inevitablemente, se volverán mucho más altas, cuando concluya la carencia.

Las entidades que ofrecen esta característica flexible son hoy numerosísimas: BBVA, Santander, La Caixa, Caja Madrid, BBK, Caja Navarra, Caja Laboral... La ventaja es que permiten pagar cuotas más cómodas los primeros años. No obstante, cuando se termina el periodo de carencia la letra se encarece en torno a un 30%. Así, puede comenzar pagándose 700 euros y, de golpe, tener que afrontar el pago de 210 euros mensuales más, a lo que habría que añadir la revisión del tipo de interés, en función de si el Euribor ha subido o ha bajado. Pasar de pagar 700 euros a 920 puede suponer un verdadero ahogo para una familia.

Hipotecas de cuota aplazada

Otra modalidad hipotecaria más agresiva, pero con la que se pueden pagar letras bastante cómodas es la de los préstamos de cuota ligera, también denominados préstamos hipotecarios "Sólo interés", que también están promocionando las entidades. Son préstamos con la garantía hipotecaria de la vivienda, en los que las cuotas mensuales están compuestas únicamente por intereses, lo que da como resultado unas cuotas entre un 30 y un 50% más reducidas que en las hipotecas tradicionales, que incluyen capital e intereses. El principal gancho que atrae a los compradores de vivienda es que esta modalidad hipotecaria permite que no sea necesario devolver nada del capital hasta la fecha de vencimiento. Además, esa "facilidad" puede permitir al cliente hacer frente a la compra de una vivienda más cara.
La parte negativa es que el usuario debe ser capaz de ir ahorrando anualmente importantes cantidades de dinero, para no verse "ahogado" cuando se termine el plazo de su hipoteca y, por ejemplo, tenga que pagar de golpe los 150.000 euros que solicitó. Este tipo de préstamos suponen un riesgo alto de impago que puede concluir con el "secuestro" de la vivienda por parte del banco si el cliente no puede hacer frente al pago de su deuda pendiente, que será muy elevada, al vencimiento.

Hipotecas de cuota creciente

Empezar pagando 700 euros por una hipoteca de 150.000 euros es posible con un préstamo de cuota creciente. Esta modalidad hipotecaria permite comenzar a pagar el préstamo con cuotas asequibles, que pueden ser hasta un 15% inferiores en el primer año a las de un préstamo tradicional (de cuota constante). Su ventaja es que se paga menos al principio, pero lógicamente el esfuerzo aumenta significativamente a medida que pasan los años.

Sin embargo, las "pegas" a este tipo de hipotecas son múltiples. Las entidades van incrementando entre un 1 y un 2% anualmente la letra hipotecaria. A esto hay que añadir la posible subida que puede experimentar el Euribor, índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas en España. Uno y otro añadido puede hacer que se pase de pagar 700 a 900 euros, sin más, de un año a otro.

Por ejemplo, una persona que contratara una hipoteca de este tipo en agosto del año pasado comenzó pagando una cuota de 724 euros (teniendo en cuenta que el Euribor se situaba en el 3,61%, más un diferencial medio del 0,5%). Un año después, a la hora de revisar su hipoteca, la entidad le subirá la cuota un 1,5%, más el ascenso que ha experimentado el Euribor (en agosto de 2007 cerró en 4,66%), más el diferencial constante del 0,5%. Todo ello supondrá un encarecimiento de la cuota de un 2,5% en sólo un año. Es decir, el hipotecado pasará de pagar esos 724 euros a abonar 963,94 euros. Y así progresivamente.

Hipotecas a interés variable de cuota blindada

No se trata de los tradicionales préstamos a interés fijo. Bajo eslóganes como "pague lo mismo durante toda la vida del préstamo" van disfrazadas hipotecas a interés variable. Caja España, por ejemplo, comercializa en la actualidad la denominada Hipoteca Cuota Bonsai o la CAM su Hipoteca Joven. Estos y otros muchos ejemplos de préstamos están referenciados al Euribor, más un diferencial entre el 0,35 y el 0,60 %. Es cierto que las cuotas mensuales se mantienen estables durante toda la vida del préstamo. No obstante, el truco para conseguir que la cuota no varíe es que en las revisiones anuales, si el Euribor ha subido y se encarece la cuota mensual, la entidad ampliará automáticamente la duración del préstamo.

Para disfrutar de esta condición, las entidades suelen imponer contratar la hipoteca a un plazo de amortización inicial de 25 años, ya que deben tener margen, como mucho hasta 40 años, para ir ampliando el plazo si los tipos de interés suben. En la actualidad, con el Euribor en el 4,7% y aplicando un diferencial del 0,5%, una hipoteca de 150.000 euros a 25 años implica unas cuotas mensuales de 894 euros. A 35 años, se reduce hasta 776 euros.

Hipotecas "revolving" y a más del 100% del valor de tasación
Las denominadas hipotecas "revolving" o giratorias pueden calificarse también como "hipotecas de por vida". Este tipo de préstamos se solicitan inicialmente para financiar una casa por un importe determinado. No obstante, a medida que se va amortizando permiten disponer de dinero, hasta el máximo financiado inicialmente, para hacer frente a otra clase de gastos. Su ventaja es que permite pagar, a precio de préstamo hipotecario (más barato que el interés de los préstamos al consumo) todo tipo de artículos o bienes distintos a la vivienda, como coches, reformas, joyas, etc.

Su gran inconveniente es que el cliente puede entrar en un círculo vicioso de consumo que le lleve a endeudarse de por vida y a pagar intereses astronómicos. Además, el cliente debe saber que aunque esté financiando bienes de consumo, la garantía del préstamo es la vivienda, con lo que puede perderla en caso de no pagar. Otra desventaja es que sus tipos de interés suelen estar bastante por encima de la media del mercado. Como mínimo, aplican un tipo igual a Euribor más un diferencial del 1% (lo que en la actualidad se traduciría en un tipo de interés del 5,7%), mientras que en el mercado pueden encontrarse hoy día intereses desde el 5%.

Un caso similar se halla en las hipotecas que financian hasta el 120% del valor de tasación de la vivienda. Ese dinero extra, por encima del valor del piso que se desea financiar, permite consumir otro tipo de bienes, pero los intereses que se pagarán serán mucho más altos que si se contrata una hipoteca tradicional (para financiar en torno al 80% del valor de la vivienda).

Cuota mensual a pagar, según tipo de interés, por cada 100.000 euros de préstamo TIPO DE INTERÉS

AÑOS 2,50% 3,00% 3,50% 4,00% 4,50%
5 1770,47 1790,69 1810,92 1840,17 1860,43
8 1150,04 1170,3 1190,58 1210,89 1240,23
10 940,27 960,56 980,89 1010,25 1030,64
12 800,45 820,78 850,15 870,55 900
15 660,68 690,06 710,49 730,97 760,5
18 570,54 590,97 620,47 650,02 670,63
20 520,99 550,46 580 600,6 630,26
22 490,28 510,79 540,37 570,02 590,74
25 440,86 470,42 500,06 520,78 550,58
30 390,51 420,16 440,9 470,74 500,67

TIPO DE INTERÉS

AÑOS 5,00% 5,50% 6,00% 6,50%
5 1880,71 1910,01 1930,33 1950,66
8 1260,6 1280,99 1310,41 1330,86
10 1060,07 1080,53 1110,02 1130,55
12 920,49 950,02 970,59 1000,19
15 790,08 810,71 840,39 870,11
18 700,3 730,03 750,82 780,66
20 660 680,79 710,64 740,56
22 620,53 650,38 680,31 710,29
25 580,46 610,41 640,43 670,52
30 530,68 560,78 590,96 630,21

Fuente. Asociación Hipotecaria Española.

Consejos

Todas estas nuevas fórmulas hipotecarias son, a simple vista la solución ideal para personas que no pueden o no son capaces de ahorrar ni un euro al mes y que necesitan las máximas facilidades al principio para poder acceder a una vivienda.

Pero, en el tema hipotecario, no vale aplicar la máxima del "carpe diem". Cuando se contrata un préstamo de cuota aplazada o se incrementa el endeudamiento solicitando más crédito, hay que pensar en el mañana, en las posibilidades de ahorro y en la planificación financiera familiar. Y, por supuesto, tener claro que, en caso de no pagar, uno se juega el bien material más valioso con el que cuenta: su casa.

Sólo con cabeza y no dejándose llevar por unas facilidades efímeras se podrá evitar que el banco finalmente se quede con el piso.

03/11/2007 GMT 1

«El miedo puede ser una vacuna contra el propio miedo»

calle42 @ 09:06

El miedo es una emoción natural del ser humano que tiene dos caras. Una buena porque prepara al organismo para escapar o afrontar un peligro. Y una mala cuando esta emoción se mantiene de forma continuada. Este es el caso de las enfermedades relacionadas con el temor, como la angustia o las fobias. La buena noticia para las personas que sufren estas patologías es que existen buenos tratamientos farmacológicos y de psicoterapia para superarlas. Es más, pasar cierto miedo puede ser una vacuna terapéutica frente al propio miedo, explica Óscar Vilarroya, doctor en Ciencia Cognitiva y director de la Cátedra del Cerebro Social de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Esta Cátedra ha organizado el taller 'Las dos caras del miedo' en el Festival de Cine Internacional de Cataluña, en Sitges (Barcelona).

El miedo es una emoción que compartimos con muchos animales, sobre todo con los mamíferos. Apareció, dentro de la historia evolutiva, en antepasados nuestros lejanos. Tiene el valor de la supervivencia, de reaccionar de forma adecuada ante el peligro. Esta emoción detiene todos los procesos innecesarios del organismo, como el de la digestión, la reproducción y las defensas. Y pone en marcha todos los procesos necesarios para huir o luchar frente al peligro.

¿Cuáles son esos procesos necesarios para afrontar el peligro?

El miedo aumenta el riego sanguíneo en los músculos y la frecuencia cardiaca; abre los bronquios para que haya más capacidad pulmonar; aumenta el nivel de glucosa, que está acumulada en diversos depósitos del organismo y la dispone en la sangre para aportar a los músculos la energía necesaria para reaccionar; segrega endorfinas (opiáceos internos), para que no suframos dolor y podamos huir del dolor físico, o no sentirlo. El miedo despierta todos estos procesos que nos permiten sobrevivir en situaciones de peligro. Nosotros los hemos heredado de nuestros antepasados que tenían miedo. Los que no lo tenían desaparecieron y no hemos heredado nada de ellos.

¿Qué tiene de bueno y de malo esta herencia?

«Hay una predisposición genética a sufrir miedo patológico, aunque también influyen factores externos»
Tiene de bueno que en una situación moderna de peligro nos permite huir de forma adecuada. Pero tiene de malo que es un mecanismo para actuar de forma muy rápida, muy poco fino, y que puede ser negativo si se dispara demasiado. Siempre existe un nivel óptimo de respuesta para que no haya bloqueos y el sistema no quede paralizado o no se pase de largo, lo que puede provocar situaciones muy estresantes e, incluso, la muerte. Hay una muerte documentada científicamente, la muerte del Vudú. Es la de la persona que sabe que le han hecho Vudú y que sufre tantas horas y tantos días que acaba sucumbiendo y muere por estrés continuado. El exceso continuado de miedo puede conducir a la angustia, el ataque de pánico, el trastorno obsesivo compulsivo y las fobias, que son las llamadas enfermedades del miedo.

¿Estos mecanismos son los mismos en el caso del miedo de 'sustos' que del miedo continuado?

El miedo puede ser debido efectivamente a un susto. Pero también puede presentarse en períodos cortos o de forma sostenida a lo largo del tiempo. Cuando el miedo es continuo se activa el mismo mecanismo que cuando es por periodos cortos. Se mantiene porque el cuerpo siente la amenaza del peligro; la frecuencia cardiaca es alta y la presión arterial es alta. Cuando la sensación de amenaza es continuada, el organismo lo paga. El miedo está para evitar situaciones nocivas, pero mantenido resulta patológico por naturaleza. Las fobias también lo son, pero no se deben a un miedo mantenido, sino localizado, que se asocia a estímulos concretos frente a los cuales se tiene una respuesta exagerada.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres en la forma de experimentar el miedo?

Las diferencias entre hombres y mujeres no se manifiestan en situaciones normales. Pero sí que hay diferencias en la frecuencia de los miedos patológicos. Las mujeres sufren más de ansiedad, mientras que los hombres padecen más de trastorno obsesivo compulsivo. Pero los innatos son similares en ambos. Me refiero a miedos a fenómenos clásicos como la oscuridad, las alturas y los sociales como el miedo al rechazo en el entorno social o a la incertidumbre.

¿Actualmente existen buenos tratamientos para superar los miedos patológicos?

Sí, dentro de las patologías psiquiátricas, estas enfermedades tienen buenos tratamientos farmacológicos y de psicoterapia. Han mejorado mucho en los últimos 30 años.

¿Tiene que existir un detonante que dispare el miedo patológico o hay personas más proclives a tenerlos por una base genética?

Sí, hay una predisposición genética, pero también tienen que darse los estímulos adecuados para generar miedo. La persona con esta predisposición, si vive en un convento de monjes budistas, probablemente no lo desarrollará, pero en una sociedad abierta, donde hay muchos estímulos, es probable que lo desarrolle más fácilmente. Aunque depende de cada persona, los estímulos pueden despertar angustia, ataques de pánico y fobias concretas.

Esta pregunta tiene que ver con el taller de miedo que ustedes han celebrado en Sitges, con motivo del Festival de Cine. ¿Es bueno pasar miedo y ver películas de miedo?

Nosotros somos seres que aprendemos a gestionar las cosas de la vida. Tenemos un aprendizaje de las relaciones sociales y de las tareas. Del mismo modo, gestionamos las emociones y realizamos un aprendizaje de forma inconsciente desde pequeños. Aprender a gestionar los miedos es parecido. Es como dos lobeznos que juegan simulando una pelea que luego puede darse en una situación real. Ir a ver películas de miedo nos ayuda a aprender a gestionarlos en un entorno controlado, entretenido, donde lo pasamos bien, aprendemos a gestionarlos, sentirlos e identificarlos.

Entonces, ¿pasar miedo puede ser una vacuna contra el propio miedo?

Sí, puede ser una vacuna. De hecho, el tratamiento de psicoterapia cognitivo-conductual de las fobias consiste en hacer una inmersión en el estímulo que provoca el miedo hasta que éste desaparece.

MIEDO A LA TECNOLOGÍA
La sociedad moderna nos ha provisto de nuevos estímulos y situaciones con potencial para despertar nuestros miedos más ancestrales. El temor al depredador se ha transformado en el miedo a hablar en público, a hacer el ridículo, a ser rechazado o a no cumplir las expectativas sociales. Estos son algunos de los más típicos que salen a relucir en encuestas que se realizan en sociedades occidentales bien estructuradas, recuerda Óscar Vilarroya. Pero no todo acaba ahí.

A los miedos sociales hay que sumar los relacionados con las nuevas tecnologías por dos motivos: falta de capacidad de control -o incertidumbre- y desconocimiento. «Si no se controla la tecnología, ésta nos controla a nosotros», afirma el experto. Ese descontrol conduce a la ansiedad. El desconocimiento y la sensación de incapacidad para utilizarla también la producen. «Esta incapacidad genera angustia por la incapacidad de adaptarnos a los nuevos tiempos», explica Vilarroya.

Actualmente, la Cátedra del Cerebro Social de la UAB trabaja, conjuntamente con Antonio Bulbena, catedrático de Psiquiatría de la misma Universidad Autónoma y director del Instituto de Atención Psiquiátrica del Hospital del Mar, de Barcelona, para identificar los procesos cerebrales que se esconden bajo esta patología y analiza si, dentro de la esquizofrenia, hay un subtipo más asociado a los trastornos de ansiedad mediante máquinas de resonancia magnética (RM) funcional.

Las partes del cerebro que se activan -fundamentalmente la amígdala, que corresponde a la parte más primitiva del cerebro- son las mismas en sujetos que tienen miedo sanamente y los que lo sufren de forma patológica pero varían en intensidad, reactividad y se disparan antes en las personas con miedo obsesivo.

Reducir el colesterol a través de la dieta

calle42 @ 08:58

Son cada vez más los jóvenes, más hombres que mujeres, con el colesterol por encima de los niveles adecuados. De hecho, las cifras sobre la prevalencia de la hipercolesterolemia entre la población española son alarmantes. Según el documento 'Control de la Colesterolemia en España, 2000: Un instrumento para la Prevención Cardiovascular', más de la mitad de las personas entre 35 y 64 años (57,6%) tiene una colesterolemia (nivel de colesterol en sangre) igual o superior a 200 mg/dl, nivel máximo consensuado por las sociedades europeas para la prevención de la enfermedad coronaria. Al 16% de población con la misma edad se le diagnostica hipercolesterolemia definida por tener niveles iguales o superiores a 250 mg/dl (para que el diagnóstico sea determinante se mide el nivel de colesterol en dos ocasiones separadas en el tiempo).

Atendiendo a estos datos, y vista su asociación con la arterosclerosis y la enfermedad coronaria, el colesterol elevado se ha convertido ya en un verdadero problema de salud pública en España. La situación se agrava aún más si se tiene en cuenta que muchos jóvenes no saben ni que tienen este problema porque no se han hecho un análisis de sangre desde hace años.

De hecho, gran parte de la población entre 30 y 40 años descubre que tiene el colesterol alto tras un análisis rutinario en la mutua o en la revisión periódica de la empresa. Incluso muchos de estos exámenes provienen de un centro de nutrición. Muchos jóvenes, preocupados por su peso o su estética, acuden a un dietista, quien les sugiere un análisis de sangre reciente como información para incluir dentro de su historial y así lograr un enfoque dietético más eficaz.

Estudio previo de hábitos dietéticos
Durante los últimos 30 a 40 años, la dieta en España se ha alejado del patrón mediterráneo considerado saludable. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante los años 1964-1965 se seguía un patrón muy próximo al de la dieta mediterránea. Durante el 1990-1991 ya es manifiesto, sin embargo, el aumento del porcentaje de energía aportado por las grasas (del 32% al 42%). Este crecimiento va en detrimento de los carbohidratos, los cuales han pasado de proporcionar del 53% de las calorías totales al 42%.

Por tanto, el primer paso para que el tratamiento dietético del colesterol alto sea eficaz es ponerse en manos de un nutricionista, que analizará a fondo la historia de la dieta. Es preciso conocer los hábitos alimentarios del individuo, su estilo de vida (si fuma, si bebe habitualmente o si practica ejercicio de forma habitual) y sus antecedentes de salud para determinar el origen dietético del trastorno. Es cierto que los determinantes genéticos influyen en la aparición de colesterolemia, aunque en la mayoría de los casos el origen es alimentario. En especial, se asocia a un desequilibrio en la ingesta de grasas (ingesta desproporcionada de grasas 'trans', grasas saturadas y, en menor medida, de colesterol). Una dieta eminentemente carnívora, rica en lácteos, pre-cocinados, repostería y bollería industrial suele ser el denominador común en muchos de los casos analizados de hipercolesterolemia límite.

Alternativas saludables
Los hábitos alimentarios, el estilo de vida y los antecedentes de salud determinan el origen dietético del colesterol
Tras un exhaustivo registro del consumo habitual de alimentos, se identifican los alimentos ricos en grasas 'trans', que son las que mayor perjuicio tienen para la salud cardiovascular por su gran capacidad para elevar el colesterol plasmático. Será preciso entonces buscar alternativas saludables a los habituales 'snacks', aperitivos salados como palomitas o patatas fritas, pre-cocinados (empanadillas, croquetas, canelones o 'pizzas'), repostería (sobaos y magdalenas) y bollería industrial.

También se suele abusar de los quesos curados de sabor fuerte y los embutidos. Los almuerzos a base de bocadillos rellenos con estos alimentos son habituales entre muchos jóvenes, que por lo general tienen trabajos que requieren esfuerzo físico constante (construcción y gremios relacionados). El carácter graso y la abundancia de grasas saturadas determina que un consumo habitual de los mismos sea, en parte, la causa dietética de la subida del colesterol en sangre a edades tan tempranas. Asimismo, son alimentos habituales en las cenas informales. Por tanto, desequilibran la dieta diaria por exceso de grasas saturadas y colesterol y desplazan el consumo de alimentos más saludables como pescados y huevos.

El desequilibrio nutricional aumenta si en la dieta no se incluyen alimentos ricos en grasas insaturadas de reconocido efecto hipocolesterolemiante, como los pescados azules y los frutos secos. Se deberá pensar, entonces, en la forma de incluirlos sin que el cambio dietético sea radical. Así, la persona se habituará a comer más sano poco a poco, con el mínimo esfuerzo y con el máximo placer.

Identificar el origen de la hipercolesterolemia
El primer paso, conocer que se tiene el colesterol elevado, ya se ha dado. El siguiente es analizar y valorar los factores de riesgo de enfermedad coronaria, que pueden ser individuales (fumar, inactividad y dieta poco sana) o familiares (antecedentes de colesterol alto). En este sentido, conviene conocer si familiares próximos (padre, madre o hermanos) tienen el colesterol elevado o tienden a ello, con el fin de descartar una hipercolesterolemia familiar, que dirigiría el tratamiento por otra vía.

Las sociedades especializadas europeas recomiendan que las personas sin síntomas y con riesgo bajo se midan el colesterol total sérico, al menos una vez, antes de los 35 años de edad en varones y antes de los 45 en mujeres. Después se determinará una periodicidad de cinco o seis años hasta los 75.

La Fundación Española del Corazón advierte que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 mg/dl tienen el doble de riesgo de tener un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200 mg/dl. En este sentido, y por consenso de las sociedades científicas nacionales e internacionales, se aceptan como normales los siguientes valores:

Aunque la relación entre hipercolesterolemia y cardiopatía isquémica es gradual, se considera hipercolesterolemia a los niveles de colesterol total superiores a 200 mg/dl e hipertrigliceridemia cuando el nivel de triglicéridos es superior a 150-200 mg/dl. Como norma general, el colesterol LDL debe ser inferior a 100-130 mg/dl y el colesterol HDL debe ser superior a 35 mg/dl en el varones y 40 mg/dl en mujeres.

La American Heart Association (AHA) recomienda cambios en alimentación dentro de lo que denomina 'cambios terapéuticos en el estilo de vida' (CTEV). Están dirigidos a modificar factores de riesgo como la inactividad física, la alimentación inadecuada, la obesidad, los triglicéridos elevados, el cHDL bajo, el tabaquismo y el exceso de alcohol.

La dieta juega un papel esencial en la prevención primaria y secundaria de los trastornos cardiovasculares. De hecho, cinco importantes ensayos a nivel mundial constatan esta afirmación y han otorgado resultados consistentes sobre los efectos cardiosaludables de la intervención dietética. Todos ellos han realizado las investigaciones mediante dietas con aproximadamente el 30% de aporte graso total, pero modificando la calidad de la grasa administrada con un incremento de la fracción insaturada.

En el primero de los estudios, de origen indio, se recomendó una dieta rica en fibra, vitaminas antioxidantes y minerales, con un aumento del cociente poliinsaturados/saturados. En el grupo de intervención se redujo el cLDL en un 12%, con un descenso de la mortalidad coronaria de aproximadamente un 40%. Otro ensayo, el 'Diet and Reinfarction Trial' (DART), incrementó el consumo de pescado y, por tanto, los beneficios se atribuyeron al efecto de los ácidos grasos omega-3 por su capacidad de reducir el riesgo de trombosis. El descenso relativo de la mortalidad de causa coronaria fue del 29%. En un estudio elaborado en Lyon (Francia), se administró una dieta mediterránea enriquecida con aceite de colza, rico en ácido linolénico y oleico. En los resultados se observó una reducción del 70% de la morbilidad cardiovascular y del 50% de la mortalidad total, reafirmando el importante efecto preventivo de la intervención dietética.

La dieta para tratar una colesterolemia límite debe incluir alimentos con grasas monoinsaturadas, ácido linoleico y omega-3
Recientemente, los resultados del estudio intervención PREDIMED (efectos de la dieta tipo mediterráneo en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular) van en la misma línea. Se observa cómo, en comparación con una dieta baja en grasa, la dieta mediterránea complementada con aceite de oliva o frutos secos tiene efectos beneficiosos sobre los factores de riesgo cardiovascular.

Alimentos imprescindibles
A la luz de las evidencias científicas, los cambios dietéticos que se plantean de inicio para tratar sólo con dieta una colesterolemia límite (entre 200 y 249 mg/dl) pasan por incluir cinco alimentos de forma diaria durante cuatro semanas:

Grasas monoinsaturadas: Aguacate y aceite de oliva
Dos ejemplos son el aguacate y el aceite de oliva. El primero se puede emplear como ingrediente en ensaladas. Asimismo, mezclado con limón y una pizca de sal, se convierte en un saludable aliño que puede sustituir al aceite de oliva. El pan de un bocadillo vegetal de atún (pescado azul) también se puede untar con este fruto bien maduro. Es una forma saludable de sustituir, junto al jamón serrano magro, el jamón york o el fiambre de pavo, a los embutidos y quesos.

Ácido linolénico: nueces
Una ración de nueces (4-5 unidades) se puede incluir a lo largo del día. Entre horas, aportan una interesante dosis de energía.

Fibra y antioxidantes: cítricos (incluido el pomelo)
El pomelo u otros cítricos, enteros o en zumo, se pueden tomar en el desayuno para reforzar desde primera hora del día el aporte dietético de antioxidantes.

Fuentes naturales de omega-3: pescado azul
Se deben elegir dos o tres pescados azules dentro de toda la variedad que existe (sardinas, anchoas, chicharro, salmón o trucha, entre otros) para incluirlos al menos 3 días a la semana como ración de 120 gramos.

Hay médicos y nutricionistas que sugieren tomar también alimentos funcionales enriquecidos en fitosteroles (esteroles y estanoles), que se venden como bebidas lácteas o margarinas, u otros productos enriquecidos en omega-3. Los fitosteroles se encuentran naturalmente en los aceites, frutos secos y legumbres como la soja. Sin embargo, si la colesterolemia límite no es muy alta, se pueden notar los efectos hipocolesterolemiantes a través de los alimentos naturales, sin necesidad de recurrir a los enriquecidos.

Menú de cuatro semanas
Una dieta adecuada permitirá, además de reducir los niveles de colesterol, habituarse a un tipo de alimentación más sano
La propuesta dietética es seguir durante cuatro semanas una dieta terapéutica para bajar el colesterol. Se ha diseñado un menú semanal específico en el que se han seleccionado los alimentos más indicados y las recetas más adecuadas, así como las formas de cocinar más saludables para reducir el colesterol de manera natural sólo con dieta. El objetivo es doble: por una parte, comprobar la eficacia en la reducción del colesterol sólo con los cambios previstos en la dieta; por otro lado, habituarse a un tipo de alimentación más sano por su carácter preventivo de las enfermedades coronarias.

Este tipo de alimentación se puede seguir también por quienes hayan sufrido algún trastorno coronario y estén tratados con medicamentos. De todas maneras, en estos casos debe quedar claro que la dieta sirve como complemento de la terapia farmacológica, no como tratamiento único.

Además de la dieta recomendada, Consumer Eroski ofrece más de 1.100 recetas indicadas en caso de hipercolesterolemia que le serán muy útiles para variar el menú cada semana siguiendo un plan dietético equilibrado. Le invitamos, además, a conocer más sobre la hipercolesterolemia en la Guía Salud y Alimentación de Consumer Eroski.

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