El 'mileurismo' se propaga en Euskadi
El termino mileurista ha echado raíces en Euskadi. El concepto acuñado por Carolina Alguacil y convertido en fetiche por toda una generación de jóvenes para describir su frustración laboral por culpa de los bajos salarios tiene una amplia base en el mercado de trabajo vasco. Así lo ponen de manifiesto los resultados de la Encuesta de Estructura Laboral, divulgada recientemente por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
La conclusión más llamativa es que el porcentaje de ocupados en la CAV con una nómina mensual neta igual o inferior a mil euros ha pasado del 33% en 2002 al 41% en 2005, último año del que hay datos. Las cifras son prácticamente idénticas en la Comunidad de Navarra, mientras que en el conjunto del Estado, el fenómeno de los mil euros afecta a más del 50% de los trabajadores.
La encuesta presenta los datos de remuneración expresados en términos brutos anuales. Una vez descontadas las cotizaciones y las retenciones del IRPF, el resultado es que el sueldo mensual -calculado sobre la base de 14 pagas- del 10% de la población vasca está comprendida en una horquilla de entre cero a 533 euros. El 15% siguiente cobra entre 533 y 820 euros. El estudio adjudica al siguiente 25% (ver gráfico) un rango de ingresos de entre 820 y 1.103 euros. Efectuando una proyección matemática, se deduce que un subcolectivo dentro de esa horquilla, que equivale al 16% de la población ocupada -951.000 en la CAV en 2005-, gana entre 820 y 1.000 euros.
Por tanto, el 41% de los trabajadores de la CAV se integra en el grupo de los mileuristas : casi 390.000 personas. En Navarra, la cifra asciende a 115.000. En total, 505.000 vascos. El fenómeno adquiere proporciones masivas tomando el volumen total de ocupados en España, donde una fuerza laboral de más de 10 millones de ciudadanos se sitúa por debajo de los mil euros.
nueva seña de identidad Este desigual reparto salarial es una las principales fuentes de disputa entre la patronal y las centrales vascas en las mesas de negociación laboral. Ambas partes libran una encarnizada batalla por preservar una política de moderación salarial, en el caso de la patronal, y por ganar poder adquisitivo, en el bando sindical. El uso del concepto mileurista se ha convertido en la seña de identidad de un amplio espectro de la población, particularmente de los jóvenes y otros colectivos desfavorecidos, como mujeres e inmigrantes.
La generación actual de jóvenes de 24 a 35 años, caracterizada por su sofisticada formación, con carrera universitaria e idiomas, ha transformado el término en un vehículo para manifestar su disgusto ante las expectativas incumplidas. El fenómeno se ha visto avivado por otros hechos, como las dificultades para acceder a una vivienda debido a la escalada de precios y la subida de los tipos de interés.
El estudio demuestra que, lejos de suavizarse, la acumulación de trabajadores en las escalas salariales más modestas se acrecienta año tras año. En la CAV, el 25% de trabajadores peor pagados tenía una nómina máxima de 910 euros en 2002. Tres años después, y a pesar de la inflación, el techo de ese grupo había retrocedido a 820 euros netos al mes.
No se trata de un proceso de contracción general de los salarios, porque sus efectos sólo se dejan notar en las rentas más bajas. En cambio, un 10% de privilegiados cobraba de 1.702 euros en adelante en 2002. En el último año de referencia, la nómina más humilde de este segmento era de 1.949 euros.
bajo valor añadido Varios factores explican la proliferación de trabajos con sueldos bajos. Según datos del Eustat, desde 2002 a 2005 la economía vasca creó 45.000 empleos netos. El problema es que las ramas de actividad que han aportado los nuevos puestos son las que se caracterizan por su limitado valor añadido: la construcción (5.100) y, sobre todo, los servicios (55.200).
En este último sector, los yacimientos de empleo no han surgido en especialidades de alta cualificación -informáticos, médicos, consultores, etc.-, sino básicamente en el gran comercio y labores de reciente aparición, como el telemárketing. En cambio, el sector mejor remunerado, la industria, ha sufrido la desaparición de 8.000 puestos.
En esta tesis se alinea el responsable de relaciones laborales de Confebask, Jon Bilbao. El experto recuerda que, por exiguos que puedan parecer, "son los salarios más altos de España" y lamenta que las fábricas sean incapaces de cubrir sus vacantes: "Hay un montón de personas con una cualificación orientada a los servicios con una expectativa de remuneración baja, mientras que la industria se ve incapaz de encontrar profesionales".
mujeres e inmigrantes Otro elemento clave es la llegada de inmigrantes a Euskadi. En la actualidad hay 98.524 extranjeros censados en la CAV y la cifra crece a un ritmo de 13.000 cada año. Su incorporación al mercado laboral se está canalizando a través del empleo más precario.
Un caso similar, aunque no tan extremo, lo protagonizan las mujeres, que han afluido al mundo del trabajo encuadrándose mayoritariamente en empleos escasamente remunerados. Ese hecho hace que, a efectos estadísticos, las féminas cobren un 31% menos que los hombres en la CAV y hasta un 34% menos en Navarra.
El sindicato ELA no cree que el mileurismo responda a un proceso casual. A juicio de su responsable de Negociación Colectiva, Joseba Villareal, es fruto de una "apuesta" de la patronal por precarizar el empleo. "Los trabajadores acceden en condiciones de discriminación, sujetos a convenios con dobles escalas salariales, subcontratados o sujetos a los resultados de la negociación colectiva a nivel estatal, que establece salarios de vergüenza".
bilbao. La Encuesta de Estructura Laboral es un estudio de una enorme utilidad para dibujar con precisión cómo se reparten las rentas del trabajo. Existen otros informes periódicos que analizan las ganancias medias, pero estos datos son muy vulnerables a distorsiones estadísticas. En cambio, el sondeo sobre estructura tiene un valor único, en la medida que analiza cuánto gana cuánta gente .
Sin embargo, llama la atención que, desde que fue elaborada por primera vez en 1995, el Instituto Nacional de Estadística (INE) pospusiera hasta 2002 una segunda edición. Y eso que el organismo reconoce que es un estudio "muy demandado" por los agentes sociales. Los últimos datos divulgados corresponden a 2004 y 2005, los dos primeros años del Gobierno del PSOE.
¿Por qué el informe aparece y desaparece como el Guadiana? Algunas voces no dudan en señalar que existe una mano política que determina según la coyuntura si es oportuno divulgar una serie de cifras que pueden resultar incómodas. Así lo sostiene, por ejemplo, el responsable de Negociación Colectiva de ELA, Joseba Villareal. Su sindicato ha demandado en múltiples ocasiones a las Haciendas vascas que publiquen información sobre la estructura salarial de Euskadi, pero "está claro que quienes dirigen la política no quieren que se sepan ciertas cosas".
'apagones' políticos El profesor de la UPV Josu Ferreiro, experto en mercado laboral, no tiene duda de que los gobiernos decretan a menudo un apagón estadístico para retener datos embarazosos y mantenerlos lejos de la opinión pública.
A Jon Bilbao, responsable de relaciones laborales de Confebask, lo que le inspira dudas es la validez que tiene la ciencia estadística para analizar determinados fenómenos. Para ilustrarlo, pone el ejemplo de la siniestralidad laboral: "Si el mes pasado murieron dos trabajadores y éste mueren cuatro, la estadística te dice que la siniestralidad ha crecido un 100%, pero no es así". Bilbao cuestiona que los resultados de la Encuesta de Estructura Laboral se puedan interpretar sin tomar en consideración variables como el empleo esporádico o a tiempo parcial. >i.c.

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