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EL DE LA CALLE 42

Categoría: PSICOLOGIA

04/03/2008 GMT 1

El estrés nuestro de cada día

calle42 @ 12:38

Siempre que las respuestas de estrés se repiten con mucha frecuencia o intensidad, el organismo encuentra dificultades para recuperarse y se manifiestan trastornos médicos y psicológicos asociados

Raro es el día en que la palabra estrés no forme parte de nuestro vocabulario habitual. Algunos expresan así sus penas laborales, otros lo hacen para pedir ayuda y muchos más de los que pensamos recurren a este vocablo para despertar admiración: "qué persona más exitosa y ocupada", es su frase. En lo que casi todos coinciden, sin embargo, es en que el nivel de estrés actual está por encima del deseable. Pero, ¿las personas que dicen estar estresadas lo están de verdad? Se vive una situación de estrés cuando una persona percibe que las demandas de su entorno y los retos que se ha impuesto superarán sus capacidades para afrontarlos con éxito y que esta situación pondrá en peligro su estabilidad. Es decir, cuando anticipamos el fracaso y no nos conformamos (y cuando lo hacemos solemos deprimirnos), tendemos a estresarnos.

El estrés como aliado

El estrés se ha convertido en un compañero de viaje habitual en nuestras vidas. No sólo no puede evitarse, sino que facilita la adaptación a cualquier cambio que irrumpa en nuestro entorno. Esta forma de reaccionar ante problemas, demandas y peligros, viene predeterminada por una actitud innata de lucha/huida heredada de nuestros antepasados: sobrevivieron aquellos que, ante situaciones amenazantes para su integridad física (ver un enemigo) o que informaban de la posibilidad de obtener un beneficio (cobrar una presa), mejor activaban su organismo. Dilatación de pupilas para aumentar la visión periférica y permitir una mayor entrada de luz en la oscuridad, músculos tensados para reaccionar con más velocidad y fuerza, aumento de la frecuencia respiratoria y cardiaca para mejorar la oxigenación y aportar mayor flujo de sangre al cerebro y al resto de órganos vitales, son algunos de los cambios que les proporcionaba una clara ventaja sobre sus enemigos y sus presas.

Este complejo mecanismo de adaptación se ha perpetuado hasta nuestros días gracias a la selección natural. Si bien en la actualidad los peligros han cambiado de tercio, seguimos recurriendo a este recurso para garantizar el éxito en nuestra adaptación a las constantes alteraciones de nuestro entorno. Una mayor activación fisiológica y cognitiva nos permite percibir mejor y con más rapidez la situación, seleccionar la conducta más adecuada y llevarla a término de la forma más rápida e intensa posible.

Pero el inconveniente de este fabuloso mecanismo de adaptación es que genera un importante desgaste del organismo y un alto consumo de energía, por lo que es necesario desarrollar unos cuidados y un periodo de recuperación del que no siempre somos conscientes.

El estrés inútil
Siempre que las respuestas de estrés se repiten con mucha frecuencia o intensidad, o durante un prolongado periodo de tiempo (estrés crónico), el organismo encuentra dificultades para recuperarse y se manifiestan trastornos médicos y psicológicos asociados. Algunos autores llegan a considerar el estrés como causa directa o indirecta de más del 75% del total de consultas médicas.

La dificultad para detectar las señales de estrés y 'desactivarlas' para prevenir daños al organismo es cada día más habitual. Uno de los motivos es que nos hemos ido acostumbrando a un ritmo de vida acelerado que consideramos imprescindible para tener éxito, es decir, una conducta ocasional se convierte en un estilo de vida. Las respuestas de estrés también son "desadaptativas" cuando una situación no requiere un nivel tan elevado de activación e interfiere en la emisión de una respuesta adecuada, y el nivel de activación se mantiene (no 'desconectamos') a pesar de que la situación estresante ha desaparecido.

A todo ello hay que añadir que nos encontramos estresados cuando aparecen consecuencias negativas desde el punto de vista médico y psicológico, como aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, liberación de triglicéridos y colesterol en plasma, irritación gástrica, supresión del apetito y desarrollo de sentimientos asociados a depresión, indefensión, o de desesperanza y de pérdida de control.

Causas de nuestro estrés cotidiano
Posponer la toma de decisiones. La engañosa tranquilidad que nos invade cuando 'dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy', no nos deja ver que nuestro cerebro seguirá activado por ese problema y que las tareas se acumulan hasta que la situación nos sobrepasa.
No desconectar de nuestros problemas y trasladarlos de un ámbito a otro. Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. Intentar acabar un informe mientras estamos con nuestros hijos no sólo nos estresa sino que reduce en gran medida nuestra eficacia.
Me 'preocupo' en vez de me 'ocupo'. Conviene recordar que 'lo perfecto es enemigo de lo bueno'. En demasiadas ocasiones no se halla la solución perfecta, sino la mejor de las posibles o, incluso, la menos mala.

Los otros y sus necesidades. También las demandas de los otros, sus ritmos de vida, las expectativas que nos crean y cómo nos responsabilizamos en exceso de sus problemas contribuyen a crear estrés. Aunque resulte duro, la única manera de dejar crecer y madurar a los demás es que se enfrenten a sus dificultades.
No delegar. 'Si quieres hacer algo bien, hazlo tú mismo' dice el saber popular. Lo que no dice es que aplicado con desmesura, uno acaba agotado y enfermo. Invertir en enseñar a los demás y darles confianza es una fórmula para llegar al mismo sitio por caminos diferentes.

Más tareas y más objetivos. El tiempo no es elástico ni nuestras energías inagotables. La mayor dificultad en tomar una decisión es la inevitable renuncia a tomar cualquier otra diferente. Si queremos hacer algo nuevo, tendremos que dejar de hacer algo que ya estamos haciendo.

No saber jerarquizar. Cuando las tareas nos sobrepasan, tendemos a realizar las más asequibles y sencillas, y por ello exitosas, en lugar de atender a las que son más importantes para nosotros. La sensación al final del día es que se está agotado sin haber hecho 'nada'.

No compartir los problemas y las emociones. Siempre que hablamos de nuestros problemas les damos forma y los comprendemos mejor. Y si el contexto es de apoyo, nos permite transformarlos en aceptables e integrables.

Utilizar estimulantes de forma masiva. Café, tabaco, té o colas aumentan el nivel de activación del organismo, pero también lo estresan.

03/11/2007 GMT 1

«El miedo puede ser una vacuna contra el propio miedo»

calle42 @ 09:06

El miedo es una emoción natural del ser humano que tiene dos caras. Una buena porque prepara al organismo para escapar o afrontar un peligro. Y una mala cuando esta emoción se mantiene de forma continuada. Este es el caso de las enfermedades relacionadas con el temor, como la angustia o las fobias. La buena noticia para las personas que sufren estas patologías es que existen buenos tratamientos farmacológicos y de psicoterapia para superarlas. Es más, pasar cierto miedo puede ser una vacuna terapéutica frente al propio miedo, explica Óscar Vilarroya, doctor en Ciencia Cognitiva y director de la Cátedra del Cerebro Social de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Esta Cátedra ha organizado el taller 'Las dos caras del miedo' en el Festival de Cine Internacional de Cataluña, en Sitges (Barcelona).

El miedo es una emoción que compartimos con muchos animales, sobre todo con los mamíferos. Apareció, dentro de la historia evolutiva, en antepasados nuestros lejanos. Tiene el valor de la supervivencia, de reaccionar de forma adecuada ante el peligro. Esta emoción detiene todos los procesos innecesarios del organismo, como el de la digestión, la reproducción y las defensas. Y pone en marcha todos los procesos necesarios para huir o luchar frente al peligro.

¿Cuáles son esos procesos necesarios para afrontar el peligro?

El miedo aumenta el riego sanguíneo en los músculos y la frecuencia cardiaca; abre los bronquios para que haya más capacidad pulmonar; aumenta el nivel de glucosa, que está acumulada en diversos depósitos del organismo y la dispone en la sangre para aportar a los músculos la energía necesaria para reaccionar; segrega endorfinas (opiáceos internos), para que no suframos dolor y podamos huir del dolor físico, o no sentirlo. El miedo despierta todos estos procesos que nos permiten sobrevivir en situaciones de peligro. Nosotros los hemos heredado de nuestros antepasados que tenían miedo. Los que no lo tenían desaparecieron y no hemos heredado nada de ellos.

¿Qué tiene de bueno y de malo esta herencia?

«Hay una predisposición genética a sufrir miedo patológico, aunque también influyen factores externos»
Tiene de bueno que en una situación moderna de peligro nos permite huir de forma adecuada. Pero tiene de malo que es un mecanismo para actuar de forma muy rápida, muy poco fino, y que puede ser negativo si se dispara demasiado. Siempre existe un nivel óptimo de respuesta para que no haya bloqueos y el sistema no quede paralizado o no se pase de largo, lo que puede provocar situaciones muy estresantes e, incluso, la muerte. Hay una muerte documentada científicamente, la muerte del Vudú. Es la de la persona que sabe que le han hecho Vudú y que sufre tantas horas y tantos días que acaba sucumbiendo y muere por estrés continuado. El exceso continuado de miedo puede conducir a la angustia, el ataque de pánico, el trastorno obsesivo compulsivo y las fobias, que son las llamadas enfermedades del miedo.

¿Estos mecanismos son los mismos en el caso del miedo de 'sustos' que del miedo continuado?

El miedo puede ser debido efectivamente a un susto. Pero también puede presentarse en períodos cortos o de forma sostenida a lo largo del tiempo. Cuando el miedo es continuo se activa el mismo mecanismo que cuando es por periodos cortos. Se mantiene porque el cuerpo siente la amenaza del peligro; la frecuencia cardiaca es alta y la presión arterial es alta. Cuando la sensación de amenaza es continuada, el organismo lo paga. El miedo está para evitar situaciones nocivas, pero mantenido resulta patológico por naturaleza. Las fobias también lo son, pero no se deben a un miedo mantenido, sino localizado, que se asocia a estímulos concretos frente a los cuales se tiene una respuesta exagerada.

¿Hay diferencias entre hombres y mujeres en la forma de experimentar el miedo?

Las diferencias entre hombres y mujeres no se manifiestan en situaciones normales. Pero sí que hay diferencias en la frecuencia de los miedos patológicos. Las mujeres sufren más de ansiedad, mientras que los hombres padecen más de trastorno obsesivo compulsivo. Pero los innatos son similares en ambos. Me refiero a miedos a fenómenos clásicos como la oscuridad, las alturas y los sociales como el miedo al rechazo en el entorno social o a la incertidumbre.

¿Actualmente existen buenos tratamientos para superar los miedos patológicos?

Sí, dentro de las patologías psiquiátricas, estas enfermedades tienen buenos tratamientos farmacológicos y de psicoterapia. Han mejorado mucho en los últimos 30 años.

¿Tiene que existir un detonante que dispare el miedo patológico o hay personas más proclives a tenerlos por una base genética?

Sí, hay una predisposición genética, pero también tienen que darse los estímulos adecuados para generar miedo. La persona con esta predisposición, si vive en un convento de monjes budistas, probablemente no lo desarrollará, pero en una sociedad abierta, donde hay muchos estímulos, es probable que lo desarrolle más fácilmente. Aunque depende de cada persona, los estímulos pueden despertar angustia, ataques de pánico y fobias concretas.

Esta pregunta tiene que ver con el taller de miedo que ustedes han celebrado en Sitges, con motivo del Festival de Cine. ¿Es bueno pasar miedo y ver películas de miedo?

Nosotros somos seres que aprendemos a gestionar las cosas de la vida. Tenemos un aprendizaje de las relaciones sociales y de las tareas. Del mismo modo, gestionamos las emociones y realizamos un aprendizaje de forma inconsciente desde pequeños. Aprender a gestionar los miedos es parecido. Es como dos lobeznos que juegan simulando una pelea que luego puede darse en una situación real. Ir a ver películas de miedo nos ayuda a aprender a gestionarlos en un entorno controlado, entretenido, donde lo pasamos bien, aprendemos a gestionarlos, sentirlos e identificarlos.

Entonces, ¿pasar miedo puede ser una vacuna contra el propio miedo?

Sí, puede ser una vacuna. De hecho, el tratamiento de psicoterapia cognitivo-conductual de las fobias consiste en hacer una inmersión en el estímulo que provoca el miedo hasta que éste desaparece.

MIEDO A LA TECNOLOGÍA
La sociedad moderna nos ha provisto de nuevos estímulos y situaciones con potencial para despertar nuestros miedos más ancestrales. El temor al depredador se ha transformado en el miedo a hablar en público, a hacer el ridículo, a ser rechazado o a no cumplir las expectativas sociales. Estos son algunos de los más típicos que salen a relucir en encuestas que se realizan en sociedades occidentales bien estructuradas, recuerda Óscar Vilarroya. Pero no todo acaba ahí.

A los miedos sociales hay que sumar los relacionados con las nuevas tecnologías por dos motivos: falta de capacidad de control -o incertidumbre- y desconocimiento. «Si no se controla la tecnología, ésta nos controla a nosotros», afirma el experto. Ese descontrol conduce a la ansiedad. El desconocimiento y la sensación de incapacidad para utilizarla también la producen. «Esta incapacidad genera angustia por la incapacidad de adaptarnos a los nuevos tiempos», explica Vilarroya.

Actualmente, la Cátedra del Cerebro Social de la UAB trabaja, conjuntamente con Antonio Bulbena, catedrático de Psiquiatría de la misma Universidad Autónoma y director del Instituto de Atención Psiquiátrica del Hospital del Mar, de Barcelona, para identificar los procesos cerebrales que se esconden bajo esta patología y analiza si, dentro de la esquizofrenia, hay un subtipo más asociado a los trastornos de ansiedad mediante máquinas de resonancia magnética (RM) funcional.

Las partes del cerebro que se activan -fundamentalmente la amígdala, que corresponde a la parte más primitiva del cerebro- son las mismas en sujetos que tienen miedo sanamente y los que lo sufren de forma patológica pero varían en intensidad, reactividad y se disparan antes en las personas con miedo obsesivo.

11/10/2007 GMT 1

La depresión, en aumento

calle42 @ 18:03

Hasta un 10% de la población española sufre depresión y es la principal causa de baja laboral

Bajo el lema Entre todos podemos superar la depresión se ha celebrado recientemente, y de forma simultánea en varios países, el Día Europeo de la Depresión para sensibilizar a la población y hacer un llamamiento a los organismos pertinentes de la falta de recursos para hacer frente a esta enfermedad, que está llamada a ser la segunda causa de incapacidad mundial del siglo XXI. En el marco de esta jornada, especialistas y asociaciones de afectados pretenden promover estrategias para hacer frente a los dos retos más importantes en depresión: el diagnóstico y el incumplimiento terapéutico.

Por cuarto año consecutivo y de manera simultánea en varios países, entre los que figuran Bélgica, Reino Unido, Dinamarca, Italia, Austria, Francia y España, sectores de atención primaria de salud, especialistas en salud mental y asociaciones de pacientes se unen para divulgar el impacto de la depresión y promover los recursos necesarios para hacerle frente. Actualmente, esta enfermedad, el trastorno mental más prevalente, está considerada como crónica con una alta tasa de recurrencia a lo largo de toda la vida.

Día para la reflexión
Esta jornada, que pretende ayudar a la concienciación social, está promovida por la European Depression Association (con sede en Bruselas). Ha contado con el apoyo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Medicina General (SEMG) además de las sociedades de Psiquiatría y Psiquiatría Biológica, asociaciones de familias de pacientes con depresión y la asociación Alianza para la Depresión, entre otras.

La depresión, enfermedad clínica severa, es el trastorno mental más prevalente en la población española
La depresión, que suele describirse como el hecho de sentirse triste, melancólico o infeliz, puede aparecer alguna que otra vez durante períodos cortos. Sin embargo, la verdadera depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período prolongado. Por la importancia del cuadro clínico, desde asociaciones y sectores profesionales se insiste en que es esencial disponer de información actualizada y adecuada sobre esta enfermedad.

Estado del problema
Con 120 millones de personas en el mundo que sufren depresión, el problema presenta dimensiones significativas. Según los últimos datos que ha hecho públicos la Organización Mundial de la Salud (OMS) se espera que en 2020 la depresión sea la causa principal de discapacidad en todo el mundo, solamente superada por las enfermedades cardiovasculares. Un 14% del conjunto de la población española sufre o sufrirá depresión en algún momento de su vida, y afecta más a mujeres, con un 18%, que a hombres (10%), aunque en ellos el cuadro presenta más gravedad. Además a ello hay que añadir lo que señalan los últimos datos disponibles: pese a que ellas hacen más tentativas de suicidios, ellos se suicidan más.

Se suele tardar unos diez años de media en dar el diagnóstico certero, ya que suele asociarse a otras enfermedades físicas por los síntomas que presenta, que pueden ser cansancio físico, pérdida de apetito o cefaleas, entre otros, y solamente están bajo control médico y con tratamiento el 25% de los pacientes afectados. Los datos revelan que sólo el 10% de las depresiones son graves. Se estima que el coste total de la depresión en España asciende a unos 745 millones de euros anuales, de los que sólo el 15,9% corresponde al gasto en medicamentos.

En un reciente estudio, realizado por la OMS con más de 24.000 personas de 60 países, se desprende que entre el 9% y el 23% de los afectados de una enfermedad crónica padece, además, depresión. El trabajo, publicado en The Lancet, también señala que la combinación de depresión con alguna enfermedad crónica es más perjudicial que el hecho de padecer dos o tres enfermedades crónicas de forma simultánea.

La eficacia de los antidepresivos es del 90% si no hay abandono por parte del paciente. Sin embargo, los datos no son prometedores: entre un 40% y un 60% de los pacientes tratados no sigue el tratamiento. Los expertos apuntan a que a mayor gravedad de la enfermedad depresiva, mayor incumplimiento del tratamiento. Luchar contra el incumplimiento es uno de los grandes retos de la psiquiatría actual. La falta de adherencia terapéutica a la prescripción médica tiene graves consecuencias, tanto a nivel individual como familiar además de socioeconómico.

Ineficacia del tratamiento, cronificación de la enfermedad depresiva, aumento del riesgo de toxicidad hepato-renal y, sobre todo, disminución de la calidad de vida con cada nuevo episodio de depresión son algunas de las consecuencias de no seguir adecuadamente el tratamiento. Es tan importante el hecho de no seguir el tratamiento prescrito que incluso se han documentado casos de fármacoresistencia a los antidepresivos.

Los expertos están de acuerdo que para conseguir una buena adherencia es vital obtener la cooperación del paciente y reforzar la idea de enfermedad crónica, explicando los posibles efectos secundarios y de las medidas para atenuarlos junto a un apoyo psicológico para mejorar la tolerancia. Del mismo modo, el apoyo de la familia es primordial. Buscar su colaboración mediante una información adecuada sobre pronóstico, tratamiento y prevención de recaídas ayudará a la buena evolución del paciente.

30/09/2007 GMT 1

Compramos con la oreja

calle42 @ 23:45

El nombre de un producto puede afectar a nuestra decisión de comprarlo o no, según revela un reciente estudio publicado en la revista Journal of Consumer Research.

Los autores del artículo explican que son muchos los lingüistas que defienden que existe una correspondencia entre sonidos y significados (simbolismo sonoro).

En concreto, parece que los seres humanos asociamos las vocales anteriores (i, e) con características como pequeño, largo, rápido y afilado; mientras que las vocales posteriores (o, u, a) representan lo grande, lento y redondo.

Esto influye en los consumidores, que según revelan los experimentos estarían más dispuestos a comprar un cuchillo llamado Millen que otro llamado Mallen. Por el contrario, si se trata de un martillo, el mayor éxito de ventas sería para Mallen. Conocer este dato, aseguran, podría marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso en el lanzamiento de una nueva marca.

Los músicos se comunican mejor

calle42 @ 23:42

Los músicos usan todos sus sentidos para reproducir una pieza musical: sienten y escuchan las melodías, marcan el ritmo, observan a otros intérpretes para sincronizar sus instrumentos, leen los labios, etc. Hasta ahora diversos estudios habían demostrado que tocar un instrumento aumenta la memoria y el rendimiento en matemáticas. Pero los efectos de la música llegan aún más lejos. Según publica hoy la revista PNAS, la transformación que experimenta el cerebro de los músicos gracias a este “entrenamiento multisensorial” también mejora las habilidades comunicativas orales y escritas, así como la lectura.

Los autores del estudio han comprobado que quienes tocan un instrumento musical identifican con mayor facilidad a un interlocutor por su timbre. Además, son más sensibles a las ligeras inflexiones del tono de voz, interpretan fácilmente el significado de los movimientos labiales y faciales, e infieren el estado emocional de sus interlocutores a partir del ritmo de la conversación y los gestos.

Estas ventajas frente al común de los mortales tienen su base fisiológica en el tronco cerebral, la parte más primitiva del cerebro humano, dónde los músicos cuentan con un sistema neuronal especializado para procesar imágenes y sonidos. Puesto que este sistema interviene tanto en la interpretación musical como en el desarrollo del lenguaje, los investigadores han llegado a la conclusión de que la alfabetización de los más pequeños podría mejorar si tocan algún instrumento.

Para Gabriella Musacchia, coautora del trabajo, los resultados “ponen de manifiesto la enorme maleabilidad de la función auditiva a través de la música, y el poder de ésta para afinar nuestra respuesta neuronal frente al mundo que nos rodea”.

La soledad afecta a la salud

calle42 @ 23:31

La soledad no sólo no es buena consejera. También resta eficacia a la respuesta defensiva de nuestro organismo.

Un equipo de investigadores de la Universidad de California (UCLA) acaba de identificar un patrón de expresión genética en las células del sistema inmune propio de aquellas personas que padecen crónicamente altos niveles de soledad.

Los resultados sugieren que el aislamiento social produce una sobreexpresión de los genes ligados a la inflamación, mientras que la respuesta antiviral y la producción de anticuerpos se ven mermadas.

La investigación es la primera que explica desde un punto de vista molecular por qué el aislamiento social está normalmente ligado a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, infecciones virales y cáncer. “Hemos comprobado que lo que cuenta a nivel genético no es a cuántas personas conoces, si no a cuántas sientes realmente cerca”, matiza Steve Cole, coautor del estudio que publica el Journal of Genome Biology.

25/08/2007 GMT 1

La mejor forma de tomar oxígeno

calle42 @ 01:28

La prevención de muchas enfermedades, en especial las degenerativas crónicas, pasa por la modificación de hábitos autodestructivos que poco a poco nos van minando la salud. Nos dan consejos para hacer ejercicio, para alimentarnos mejor, pero pocas veces nos orientan sobre un aspecto clave para una buena salud: respirar correctamente. Podemos permanecer mucho tiempo sin comer, unos días sin beber, pero sin respirar no podemos pasar de unos minutos. La vida depende del oxígeno.

Una respiración correcta y completa precisa de una técnica sencilla y repleta de beneficios
El aire que entra en los pulmones lleva oxígeno que es captado por la sangre a través de los alvéolos pulmonares, pequeñas celdillas recubiertas de capilares sanguíneos, en los que se realiza el intercambio gaseoso, se toma el oxígeno del aire y se expele el anhídrido carbónico y otros gases. Los pulmones están constituidos por millones de alvéolos que son el punto final de las vías respiratorias, de los bronquios y bronquiolos. Si pudiésemos extender todos los alvéolos, la superficie de los pulmones sería equivalente a la de una pista de tenis. Una respiración correcta que utilice toda la capacidad de nuestros pulmones garantiza una correcta oxigenación de los tejidos.

Mala oxigenación
Sin embargo, los hábitos de las sociedades actuales no favorecen una buena respiración. Al contrario, es superficial, rápida e incompleta. Sólo se aprovecha una parte de la capacidad pulmonar y no se logra una buena oxigenación, clave para favorecer los procesos metabólicos y de oxidación, y para ayudar a mantener jóvenes y en buen estado los tejidos del organismo.

En los fumadores, la hemoglobina de los glóbulos rojos, que transporta el oxígeno, se combina mejor con el monóxido del tabaco que con el oxígeno, y se forma carboxihemoglobina, que se traduce en una oxigenación de los tejidos deficiente.

El aire, por la nariz
Una respiración correcta significa, entre otras cosas, utilizar bien las estructuras orgánicas que tenemos para respirar. Y la respiración empieza por la nariz, no por la boca. Su misión es importante: limpia el aire, lo calienta, lo humedece, y lo acondiciona para pasar en buenas condiciones a las vías respiratorias bajas. Para ello las mucosas nasales están dotadas de una buena vascularización, por eso suelen sangrar abundantemente, y de infinidad de cilios (pelillos) que filtran el aire.

En cada respiración un pulmón moviliza una media de 500 centímetros cúbicos de aire
El mecanismo por el que respiramos depende por un lado de los movimientos elásticos de los pulmones y por otro de los movimientos de la caja torácica en que se ubican. La inspiración se produce cuando los músculos intercostales tiran de las costillas separándolas mientras que el diafragma desciende, lo que genera dentro de la caja torácica una presión negativa que hace que el pulmón se expanda, penetre el aire a través de las vías respiratorias que se dilatan y sus alvéolos se distiendan llenándose de aire, de la misma forma que una esponja se llena de agua cuando la descomprimimos dentro del agua.

Para vaciarlos hacemos lo contrario, los músculos que mueven la caja torácica se relajan, el diafragma se eleva, aumenta la presión dentro del tórax y se comprimen los pulmones que son vaciados. Este ciclo se repite una veintena de veces por minuto desde que nacemos hasta que morimos y en cada respiración un pulmón normal moviliza una media de 500 centímetros cúbicos de aire.

Tipos de respiración
Una respiración completa y correcta supone movilizar bien todas las estructuras mencionadas, algo que, por desgracia, no suele ocurrir. Así, hablamos de:

Respiración alta o clavicular: los músculos del cuello tiran de las costillas superiores hacia arriba, y éstas arrastran a las demás. Abdomen y diafragma intervienen poco. Es la peor forma de respirar, gasta mucha energía y se obtiene poco rendimiento.
Respiración media o intercostal: aunque mejor que la anterior, es también deficiente. Las costillas y el diafragma se levantan ligeramente y el pecho se dilata parcialmente. Es la forma habitual de respirar de muchas personas.
Respiración baja o abdominal: es más profunda que las anteriores, y la mejor de las tres. El diafragma es un músculo potente situado entre tórax y abdomen que en reposo está arqueado hacia arriba; cuando se contrae se aplana, hace presión sobre los órganos abdominales a los que empuja hacia fuera, por lo que se abomba el abdomen.
Respiración completa: pone en marcha todas las anteriores, todos los músculos respiratorios entran en juego, permitiendo un completo llenado y vaciado de los pulmones. El aire movilizado puede ser de hasta un litro o más en cada respiración.
Ejercicios sencillos
Aprender a respirar correctamente y corregir malos hábitos es sencillo. Al principio es conveniente entrenarse practicándolo varias veces al día. Para ello sólo se precisa de unos minutos. Se puede hacer en casa, en el trabajo, mientras camina y en cualquier circunstancia, o bien dedicándole una sesión de ejercicios como los que describimos a continuación.

De pie o sentado, con la columna erecta, derecha, y respirando siempre por las fosas nasales, se inhala llenando primero la parte inferior de los pulmones, lo que se obtiene poniendo en juego el diafragma. Cuando desciende, hace que se abombe el abdomen, se eleven las costillas inferiores, esternón y pecho, para finalizar llenando la parte alta de los pulmones alzando la parte superior del pecho, como si tirase del cuello. Aunque aparentemente puede parecer que esta respiración consiste en tres movimientos distintos, con un poco de práctica verá que sólo es uno y que la inhalación es continua.
Una vez finalizada la inhalación, que dura un par de segundos, retenga el aire algunos segundos.
Exhalar muy despacio metiendo poco a poco el abdomen y descendiendo la parrilla costal hasta expulsar todo el aire para aflojar al final el pecho y el abdomen.
Con un poco de práctica esta forma de respirar se ejecutará casi automáticamente. Al principio, en las primeras sesiones, se puede practicar frente a un espejo, colocando una mano sobre el abdomen y otra sobre el tórax, de manera que se puedan ver y sentir los movimientos, lo que ayudará mucho a comprender el mecanismo de la respiración completa y a conocer mejor nuestro cuerpo.

El ejercicio puede durar lo que uno quiera y repetirlo varias veces al día porque es compatible con cualquier otra actividad. Hay una larga serie de ejercicios respiratorios, todos ellos muy relajantes y que se utilizan también para combatir el insomnio practicándolos antes de acostarse. Son también muy eficaces en momentos de tensión y de estrés, gracias a su efecto sedante.

Lo que dura el amor

calle42 @ 01:25

Enamorarse es el primer paso en la formación de pareja en humanos y, recientemente, punto de mira de la investigación neurocientífica

«Las grandes pasiones son enfermedades incurables», decia Goethe. Pérdida de sueño y apetito, hiperactividad, son algunos de los síntomas que sufren los enamorados. La quimica del amor está mediada por una serie de sustancias que nos hacen sucumbir a la pasión amorosa. Sin restar méritos al romanticismo, se han identificado una serie de sustancias químicas -hormonas y neurotransmisores- que están implicadas en la pasión amorosa e, incluso, se puede realizar una matriz con las variadas manifestaciones y etapas del amor y su relación con estas sustancias. Curiosamente, los hombres parecen ser más susceptibles a la acción de esta química; ellos se enamoran más rápida y fácilmente que las mujeres.

La antropóloga Helen Fisher, profesora de investigación de la Rutgers University de New Jersey, identifica en el cerebro humano los tres aspectos del amor: lujuria, atracción y unión. La lujuria -deseo sexual- es producto de la testosterona, que es la causante del impulso inicial que nos hace buscar pareja. Luego viene la atracción, el enamoramiento, que se atribuye en parte a los bajos niveles de serotonina y a la dopamina, un neurotransmisor cerebral que se relaciona con la sensación de bienestar. Cuando el amor se consolida, el vínculo y la atracción que evolucionan hacia una relación calmada, duradera y segura tienen que ver con la oxitocina y la vasopresina.

«Cumbre química»
La antropóloga define el enamoramiento como una «cumbre química» que suele terminar en un año aproximadamente, probablemente porque el cerebro produce menos sustancias o porque los receptores se adormecen. El amor se deteriora y evoluciona y este avance es lo que nos permite establecer distinciones entre varias parejas potenciales o conservar la energía de apareamiento y enfocarla sólo en una pareja. Para el momento en que esta energía ha engendrado un hijo, el cerebro ya ha pasado a la siguiente fase, la unión, un estado caracterizado por sentimientos de seguridad, comodidad y unión espiritual con una pareja estable. La unión es el sentimiento más duradero, mucho más que la lujuria o el enamoramiento, pero también puede menguar o quedar relegado por otros sentimientos.

En uno de sus últimos trabajos, Fisher ha estudiado 58 culturas de todo el mundo, comprobando que en todos los lugares las pautas de las relaciones amorosas eran similares. El estudio constató que las mujeres tendían a tener hijos cada cuatro años y que el momento en que una pareja tiene mayores probabilidades de divorciarse se ubica en el cuarto año de relación que es el plazo más habitual del divorcio, tras el matrimonio. Así elaboró la teoría del ciclo reproductor de 4 años; Fisher cree que este ciclo es el remanente de la temporada de reproducción de nuestros ancestros ya que considera que es el tiempo en que un hombre y una mujer deben permanecer juntos al menos hasta que su hijo camine y se destete y para que pueda ser cuidado por otros.

La testosterona se comporta de una forma que puede parecer contradictoria durante el enamoramiento, mientras que en las mujeres aumenta, en los hombres enamorados se reduce
El índice de divorcios crece mucho, según la mujer es más independiente económicamente, pero ese patrón no cambia. El animal humano quizá fue creado para tener una serie de relaciones sucesivas, aunque no todos se separan. Parece que tenemos muchos modelos reproductivos diferentes. El cerebro es un órgano muy flexible, y diferentes personas manejan esos sistemas cerebrales de forma distinta; unas forman un matrimonio para siempre y otras sienten gran cariño por su pareja, pero al tiempo pueden enamorarse de otro. El amor, probablemente la emoción más deseada y a la que han prestado más atención poetas y cantantes, quizás no sea sólo cuestión de física y química como creía Severo Ochoa...Es difícil saber hasta que punto nuestras hormonas y neurotransmisores son los responsables de esta emoción.

Placer y recompensa
Uno de los estudios que demuestra el papel de la dopamina en el enamoramiento también fue efectuado por Fisher. Con la esperanza de descubrir por qué la gente se enamora, estudiaron los cerebros de neoyorquinos que estaban locamente enamorados. Más de 800 voluntarios de varias edades y condiciones fueron estudiados mediante resonancia magnética para tratar de analizar cuáles son las zonas y sustancias cerebrales implicadas en el amor romántico. El trabajo revela que hay dos regiones muy activas: el núcleo caudado, una primitiva región en forma de C relacionada con el sistema del placer, la excitación sexual y la motivación para lograr recompensas. La otra es el área tegmental ventral, la veta madre de las células que producen dopamina, neurotransmisor que se asocia con la sensación de bienestar, implicado también en los mecanismos de placer y recompensa.

Otros neurotransmisores involucrados son la norepinefrina, que produce euforia, hiperactividad y pérdida del apetito y el bajo nivel de serotonina responsable de la pérdida de sueño y del pensamiento intensivo, el «no puedo dejar de pensar en ti» de muchas canciones de amor. La feniletilamina también se ha vinvulado con el amor. Donald F. Klein y Michael Lebowitz, del Instituto Psiquiátrico de Nueva York, sugirieron que el cerebro de una persona enamorada contenía grandes cantidades de esta sustancia, que sería responsable algunas de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos cuando nos enamoramos. La feniletilamina podría ser también responsable de los efectos antidepresivos del ejercicio físico, como también de la liberación de endorfinas.

Curiosamente no todas las sustancias implicadas en la química del amor actúan de la misma forma en ambos sexos. La testosterona, relacionada con el impulso sexual, se comporta de una forma que puede parecer contradictoria ya que, mientras que en las mujeres aumenta el nivel, en los hombres enamorados se reduce. En un trabajo realizado por el departamento de psiquiatría y neurobiología de la Universidad de Pisa, publicado en Psychoneuroendocrinology, se midieron los niveles hormonales en un grupo de 24 personas de ambos sexos que se habían enamorado recientemente (en los últimos seis meses) y se compararon con otros 24 que no tenían pareja o que tenían una relación de hace tiempo. Se midieron los niveles de varias hormonas encontrándose menores niveles de FSH (hormona del sistema reproductor) y testosterona en los hombres enamorados, mientras que las mujeres enamoradas tenían niveles más altos que aquellas que no lo estaban. Se repitieron los estudios entre los 12 y 24 meses, sin que se hallaran entonces diferencias.

OXITOCINA, AMOR PARA SIEMPRE La oxitocina es la hormona responsable de que la atracción inicial de paso a un vínculo de amor duradero. Según Gareth Leng, de la Universidad de Edimburgo, la hormona ayuda a forjar lazos permanentes entre amantes tras la primera oleada de emoción. La oxitocina está involucrada en muchos aspectos del amor, desde el maternal hasta el hecho de que algunos logren permanecer felices por décadas con la misma pareja, o que otros sean incapaces de forjar una relación duradera. Varias investigaciones han descubierto que la hormona, que es producida en grandes cantidades por el cerebro durante el parto, la lactancia y cuando hay actividad sexual, es importante para incitar el comportamiento maternal en los animales.
Se ha demostrado que las neuronas oxitocinérgicas no sólo secretan este péptido al torrente sanguíneo, sino que también lo contienen y liberan en las terminales sinápticas de las neuronas, lo que significaba que, además de funcionar como una hormona, lo hace también como un neurotransmisor. Partiendo del razonamiento de que durante el parto se produce una liberación masiva de oxitocina, Kurt Pedersen, de la Universidad de Carolina del Norte (EEUU), propuso que esta hormona, además de liberarse en el torrente sanguíneo, pudiera también secretarse dentro del cerebro y postuló que probablemente se relacionaba con el inicio de la conducta maternal.

Experimentos hechos con ratas de laboratorio confirmaron su teoría. Cuando las ratas no están embarazadas ni lactando, rechazan a las crías, tanto que incluso se las comen. La hembra tiene que pasar por el período de gestación para que esta conducta cambie, de tal manera que antes del parto, si se le acercan crías, puede llegar a aceptarlos. La oxitocina provocó el mismo efecto en sólo una hora después de su administración en los ventrículos cerebrales de ratas vírgenes. Las ratas que una hora antes eran caníbales, se transformaron en madres amorosas por la acción de la hormona.

Fenómenos histéricos

calle42 @ 01:23

Aunque sin causa física que los explique, los síntomas histéricos son auténticos y obedecen a mecanismos asociados a la vida emocional

El trastorno de conversión, conocido popularmente con el término de histeria, es una categoría que oscila entre dos especialidades clínicas: la neurología y la psiquiatría. Hasta ahora, desde la primera no se han hallado explicaciones físicas para los síntomas que presentan los pacientes y desde la psiquiatría tradicional no se encuentran suficientes respuestas científicas. El libro Histeria: una perspectiva neurológica analiza estas cuestiones y proporciona pautas para favorecer el conocimiento de este trastorno y mejorar la atención al paciente

Los fenómenos histéricos en el hombre también existen aunque la palabra histeria se haya asociado desde tiempos remotos con el útero de la mujer. Procedente del griego hyaterá (matriz), el término ha alcanzado popularmente connotaciones peyorativas. Por este motivo, en las ediciones más recientes de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) se la denomina trastorno de disociación o de conversión y, desde la American Psychiatric Association, trastorno somatoforme.
Sea cual sea el término que se use para caracterizar este síntoma, que no enfermedad ni síndrome, una de las cuestiones que se plantean es la necesidad de analizar los rasgos que permitan estudiar la naturaleza psicogénica de determinados síntomas neurológicos. En ello se centra la reciente publicación Histeria: una perspectiva neurológica, de Santiago Giménez-Roldán, jefe del Servicio de Neurología del Hospital General Gregorio Marañón de Madrid, presidente de la Sociedad Española de Neurología y miembro de la Word Federation of Neurology y de la Movements Disorders Society.

Interpretación neurobiológica
Los fenómenos histéricos existen en la práctica clínica diaria y obedecen de forma necesaria a algún mecanismo cerebral. Las nuevas técnicas neurofisiológicas y de neuroimagen empiezan a explicar aquellos factores que hasta ahora no eran conocidos, las áreas cerebrales que se ocultan bajo las emociones. Con la tomografía por emisión de positrones (PET, en sus siglas inglesas) se ha descubierto que las áreas cerebrales activadas por emociones o a consecuencia de estímulos del exterior difieren de las impulsadas por pensamientos y memorias con gran potencial emocional.

En el caso de las primeras, se activa, sobre todo, la corteza prefrontal medial y el tálamo, así como la amígdala, el hipocampo y el hipotálamo; en las segundas, en que la tensión es generada por el mismo individuo como sentimientos de profunda tristeza, se activan las áreas profundas de la superficie lateral del cerebro. A partir de aquí, los expertos han podido interpretar que los fenómenos conversivos no obedecen a ningún mecanismo neuronal sino que, por el contrario, la culpable sería una determinada patología en circuitos nerviosos específicos.

Bajo esta perspectiva, y según Giménez-Roldán, los fenómenos histéricos serían una enfermedad neurológica funcional no muy alejada de un aura migrañosa o parálisis de Todd (parálisis transitoria y reversible inmediatamente después de sufrir, en una determinada zona, una crisis epiléptica parcial motora). El problema, señala el experto, es la dificultad de diferenciar desde la neurología una manifestación, por ejemplo, una hemiparesia de un simulador (el que falsifica de forma fraudulenta las manifestaciones de una enfermedad con el fin de engañar) de una hemiparesia histérica.

Dificultad terapéutica

Cuando una situación psicológicamente estresante precede a la aparición de síntomas, la psicoterapia puede ser especialmente eficaz
El tratamiento del paciente con síntomas psicogénicos es complejo. Los expertos defienden un abordaje multidisciplinario que englobaría neurólogos, psiquiatras, fisioterapeutas, psicólogos e, incluso, trabajadores sociales. Aunque «es imprescindible que los profesionales posean ciertas habilidades: empatía, capacidad de comunicación y actitud positiva», afirma Giménez-Roldán, además de «plantear al paciente desde la primera entrevista un plan diagnóstico y terapéutico».
Los síntomas de conversión reaparecen con frecuencia e incluso pueden volverse crónicos. Se han probado varios métodos de tratamiento aunque ninguno es igualmente efectivo en todos los casos. Las técnicas de relajación para modificar la conducta son uno de los tratamientos que más eficacia han demostrado. La hipnosis funciona bien en casos conversivos agudos pero no en aquellos crónicos.

Cuando los síntomas aparecen como consecuencia de una situación psicológicamente estresante, los expertos señalan la psicoterapia como el tratamiento más indicado. Y sólo en el caso de presentarse un estado depresivo subyacente es imprescindible el tratamiento farmacológico, igual que en los casos en los que existan insomnio, dolor o ansiedad. Pese a todas estas medidas, los expertos están de acuerdo que el entorno familiar forma parte de la terapia y no es excepcional que el tratamiento funcione o fracase en función de la actitud y disponibilidad de la familia.

Síntomas
Por definición, los síntomas del trastorno de conversión se limitan a aquellos que sugieren una disfunción del sistema nervioso (parálisis de alguna extremidad o pérdida de sensibilidad en una parte del cuerpo). Otros síntomas incluyen convulsiones simuladas y la pérdida de alguno de los sentidos, como la visión o la audición, amnesia, debilidad, dificultad respiratoria, palpitaciones, crisis de ansiedad, pérdida de peso, hinchazón abdominal, diarrea o estreñimiento o vómitos.

Está considerado como un conjunto de síntomas que se asemejan a los de una enfermedad neurológica y que sugieren una enfermedad física aunque el desencadenante es un factor estresante psicológico o un conflicto emocional. Una persona puede sufrir un solo episodio o tener episodios esporádicos, habitualmente de corta duración.

Cuando las personas con síntomas de conversión son hospitalizadas, generalmente mejoran en dos semanas. Sin embargo, de un 20% a un 25% presenta recaídas al cabo de un año. Aunque los trastornos de conversión tienden a producirse durante la adolescencia o en la edad adulta, pueden aparecer a cualquier edad. Los expertos señalan que es más frecuente en mujeres que en varones. El diagnóstico suele ser tardío porque el afectado está convencido que un problema físico es el culpable de su estado.

EL PADRE DEL PSICOANÁLISIS
© Mary Evans Picture LibrarySigismund Schlomo Freud (Freiberg, 1856 - Londres, 1939) conocido como Sigmund Freud, fue médico, neurólogo y el creador del psicoanálisis. Sus inicios estuvieron centrados en la hipnosis y su utilización para tratar a pacientes con trastornos mentales. Posteriormente, y pese a que mantuvo varios aspectos de la hipnosis, la reemplazó por el análisis de los sueños y la asociación libre. Observó que podía aliviar los síntomas de sus pacientes recostándolos en un sofá y alentándolos a expresar lo primero que les venía a la mente. Freud se interesó en lo que se conocía como histeria (trastorno de conversión) y en las afecciones psicosomáticas, neurosis y psicosis.
Las teorías de Sigmund Freud y el tratamiento que daba a sus pacientes causaron un gran alboroto en la época. Muchos lo consideran como un gran científico que hizo grandes avances en el campo de la psicología humana. Sus ideas, a menudo criticadas, forman parte, para algunos expertos, más del campo del pensamiento que de la ciencia debido a la falta de objetividad de la observación y la dificultad de extraer hipótesis verificables. Todavía hoy sigue en pie el debate sobre si el psicoanálisis y sus tratamientos pertenecen o no al campo de la ciencia.

La soltería no es un fracaso

calle42 @ 01:21

Las personas que viven solas contra su voluntad deben huir de una vida rutinaria, desconfiar de la autocompasión y ser receptivos a las experiencias nuevas

Para sorpresa de los jóvenes y adolescentes de hoy, en la generación de sus abuelos, incluso la de sus padres, las personas solteras o las que no vivían en pareja eran vistas por la sociedad como un seres que, por una serie de razones, habían tenido mala suerte en la vida y no habían conseguido casarse. Esta situación les hacía vivir siempre 'bajo sospecha' en su propia casa, ante los amigos, en el trabajo, etc. No hace tanto tiempo que el matrimonio era el estado civil más común y los que se salían de esta norma eran tachados, de forma despectiva, como 'solterones' y 'solteronas'.

De los calificativos despectivos como 'solterones y solteronas',se ha pasado a términos más neutros, incluso de moda, como 'single'
La etimología de la propia palabra ya descubre el matiz negativo. 'Soltería' proviene de un término latino que significa 'solitario', 'desamparado', conceptos que poco tienen que ver con los nuevos vocablos, más neutros, incluso "glamourosos", que se utilizan en la actualidad para referirse a quienes no desean pasar por la vicaría, el Ayuntamiento o el Juzgado y vivir en compañía: son los 'impares' o 'singles'.

Aceptación creciente
Esta opción, cada vez más valorada y apreciada por las nuevas generaciones de nuestro país, está vinculada a los nuevos hábitos de vida. Según algunos estudios, los más de tres millones de españoles "impares" de entre 30 y 45 años disponen de ingresos significativamente superiores al resto de individuos del mismo tramo de edad, tienen más dinero y gastan más en cultura, viajes, lectura, espectáculos...

La sociedad actual, lejos de asociar a los solteros con personas aburridas y carentes de motivaciones, los observa como afortunados que generalmente no se privan de nada, que viven a 'todo trapo' y no cesan de hacer planes. Un claro ejemplo es el protagonizado por las mujeres solteras, con una independencia económica creciente que no condiciona su vinculación a otra persona.

Tipología variada
Aparte de las consideraciones sociológicas y psicológicas, lo más importante es determinar la actitud y el grado de soledad con el que viven cada vez más personas que no quieren unirse a nadie. Para ello, hay que aclarar en primer lugar que la soledad no tiene por qué ser necesariamente una situación negativa. La soledad es positiva o negativa dependiendo de cómo se viva, y en el caso de los solteros, la tipología es amplia.

Los convencidos. Están satisfechos de su situación. Canalizan sus energías hacia la profesión, las actividades humanitarias, la religión, la ciencia. A veces desembocan en esta 'convicción' procedentes de fracasos amorosos o porque realmente están convencidos de que la vida en pareja está reñida con la libertad.
Los perfeccionistas exigentes. Son los solteros que no encuentran ninguna persona que tenga las características necesarias para llevar una vida en común satisfactoria y que a la vez les permita desarrollarse personalmente.
Los aventureros. Se sienten muy atraídos por la vivencia de aventuras como viajes exóticos y deportes alternativos. Las compañías les duran si son capaces de compartir las aventuras. Viven buscando novedades constantemente.
Los autosuficientes. Son absolutamente independientes para disfrutar en soledad de los atractivos de la vida. Incluso viven como un estorbo cualquier tipo de compañía que siempre crea problemas.
Los que dicen resignarse. Son los solteros que siempre responden que sí cuando se les pregunta si son felices y los que insisten en convencer al otro de que no necesitan a nadie. Sin embargo, en momentos de intimidad confiesan su amargura y su soledad mal vivida después de relaciones fracasadas o amores no correspondidos.
Los que 'vuelan de flor en flor'. Les asusta el compromiso y la fidelidad incondicional para siempre. No se atan porque se consideran 'infieles' por naturaleza, incapaces de vivir para una sola persona. Rompen una y otra vez sus distintas relaciones y no se sienten mal por ello.
Los egocéntricos. Consideran que una vida en pareja estable supone compartir dinero, tiempo, preocupaciones y problemas ajenos, y no están dispuestos.
Los tímidos. Conviven con su propia soledad porque les resulta excesivamente duro hacerse visibles en los entornos sociales. No se exponen al posible ridículo por no ser aceptados.
Los amargados. Viven su soledad con un sufrimiento interno y una frustración tan importantes que padecen su soltería como una enfermedad, añorando en secreto que alguien les quiera. Acumulan agresividad y envidia latente contra aquellas personas a las que les va bien y a las que suelen criticar.
Oportunidad de desarrollo personal
Lo que realmente está en juego es cómo se vive la soledad. Porque conviene recordar que también hay soledad de la mala en compañía y que muchas personas casadas se sienten dramáticamente solas. Por esta razón, se haya elegido o no vivir en estado 'impar', 'single' o 'soltero' lo importante es el cultivo de actitudes para vivir la soledad como una oportunidad de desarrollo personal.

Las personas que viven solas tienen la ventaja de experimentar menos controles sobre su conducta, pero también tienen menos oportunidades de contrastarla para que evolucione favorablemente. Por eso necesitan tener bien despiertas sus actitudes vitales, para que la soledad en la que viven no se convierta en foco de sinsabores.

Cómo cultivar actitudes de apertura
Evitar las rutinas. Hacer siempre lo mismo conlleva el riesgo de caer en la rutina. Es lo que se ha llamado comúnmente las 'rarezas de los solteros'. Es importante plantearse la posibilidad de dejar entrar en su vida nuevas experiencias.
No preocuparse, ocuparse. No hay que crear dificultades antes de tenerlas. Hay que resolverlas cuando aparezcan.
Las oportunidades no suelen venir a casa. Hay que ir a buscarlas.
Buscar el aspecto positivo de las situaciones. Cada circunstancia tiene sus partes positivas. Es importante tener una actitud de apertura hacia ellas.
Desconfiar de la autocompasión. Es importante permanecer alertas a los sentimientos que hacen que sintamos pena de nosotros mismos. Además de irreales, suelen ser improductivos.
Arriesgarse a hacerse visible. En una sociedad como la actual, permanecer arrinconados no permite hacerse visibles. Los 'pinitos' de hacerse ver suelen ser gratificantes.
Probar con la generosidad. Descartar la 'propiedad privada exclusiva' de bienes como el tiempo y las cualidades y ponerlas a disposición de otras personas no empobrece. La experiencia dice que es sumamente enriquecedor. Hay que arriesgarse a compartir.
Oír no es lo mismo que escuchar. Mantener una actitud activa de escuchar otras formas de pensar y de ver la vida no desestabiliza, enriquece.

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