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EL DE LA CALLE 42

Categoría: SALUD

04/03/2008 GMT 1

El estrés nuestro de cada día

calle42 @ 12:38

Siempre que las respuestas de estrés se repiten con mucha frecuencia o intensidad, el organismo encuentra dificultades para recuperarse y se manifiestan trastornos médicos y psicológicos asociados

Raro es el día en que la palabra estrés no forme parte de nuestro vocabulario habitual. Algunos expresan así sus penas laborales, otros lo hacen para pedir ayuda y muchos más de los que pensamos recurren a este vocablo para despertar admiración: "qué persona más exitosa y ocupada", es su frase. En lo que casi todos coinciden, sin embargo, es en que el nivel de estrés actual está por encima del deseable. Pero, ¿las personas que dicen estar estresadas lo están de verdad? Se vive una situación de estrés cuando una persona percibe que las demandas de su entorno y los retos que se ha impuesto superarán sus capacidades para afrontarlos con éxito y que esta situación pondrá en peligro su estabilidad. Es decir, cuando anticipamos el fracaso y no nos conformamos (y cuando lo hacemos solemos deprimirnos), tendemos a estresarnos.

El estrés como aliado

El estrés se ha convertido en un compañero de viaje habitual en nuestras vidas. No sólo no puede evitarse, sino que facilita la adaptación a cualquier cambio que irrumpa en nuestro entorno. Esta forma de reaccionar ante problemas, demandas y peligros, viene predeterminada por una actitud innata de lucha/huida heredada de nuestros antepasados: sobrevivieron aquellos que, ante situaciones amenazantes para su integridad física (ver un enemigo) o que informaban de la posibilidad de obtener un beneficio (cobrar una presa), mejor activaban su organismo. Dilatación de pupilas para aumentar la visión periférica y permitir una mayor entrada de luz en la oscuridad, músculos tensados para reaccionar con más velocidad y fuerza, aumento de la frecuencia respiratoria y cardiaca para mejorar la oxigenación y aportar mayor flujo de sangre al cerebro y al resto de órganos vitales, son algunos de los cambios que les proporcionaba una clara ventaja sobre sus enemigos y sus presas.

Este complejo mecanismo de adaptación se ha perpetuado hasta nuestros días gracias a la selección natural. Si bien en la actualidad los peligros han cambiado de tercio, seguimos recurriendo a este recurso para garantizar el éxito en nuestra adaptación a las constantes alteraciones de nuestro entorno. Una mayor activación fisiológica y cognitiva nos permite percibir mejor y con más rapidez la situación, seleccionar la conducta más adecuada y llevarla a término de la forma más rápida e intensa posible.

Pero el inconveniente de este fabuloso mecanismo de adaptación es que genera un importante desgaste del organismo y un alto consumo de energía, por lo que es necesario desarrollar unos cuidados y un periodo de recuperación del que no siempre somos conscientes.

El estrés inútil
Siempre que las respuestas de estrés se repiten con mucha frecuencia o intensidad, o durante un prolongado periodo de tiempo (estrés crónico), el organismo encuentra dificultades para recuperarse y se manifiestan trastornos médicos y psicológicos asociados. Algunos autores llegan a considerar el estrés como causa directa o indirecta de más del 75% del total de consultas médicas.

La dificultad para detectar las señales de estrés y 'desactivarlas' para prevenir daños al organismo es cada día más habitual. Uno de los motivos es que nos hemos ido acostumbrando a un ritmo de vida acelerado que consideramos imprescindible para tener éxito, es decir, una conducta ocasional se convierte en un estilo de vida. Las respuestas de estrés también son "desadaptativas" cuando una situación no requiere un nivel tan elevado de activación e interfiere en la emisión de una respuesta adecuada, y el nivel de activación se mantiene (no 'desconectamos') a pesar de que la situación estresante ha desaparecido.

A todo ello hay que añadir que nos encontramos estresados cuando aparecen consecuencias negativas desde el punto de vista médico y psicológico, como aumento de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, liberación de triglicéridos y colesterol en plasma, irritación gástrica, supresión del apetito y desarrollo de sentimientos asociados a depresión, indefensión, o de desesperanza y de pérdida de control.

Causas de nuestro estrés cotidiano
Posponer la toma de decisiones. La engañosa tranquilidad que nos invade cuando 'dejamos para mañana lo que podemos hacer hoy', no nos deja ver que nuestro cerebro seguirá activado por ese problema y que las tareas se acumulan hasta que la situación nos sobrepasa.
No desconectar de nuestros problemas y trasladarlos de un ámbito a otro. Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa. Intentar acabar un informe mientras estamos con nuestros hijos no sólo nos estresa sino que reduce en gran medida nuestra eficacia.
Me 'preocupo' en vez de me 'ocupo'. Conviene recordar que 'lo perfecto es enemigo de lo bueno'. En demasiadas ocasiones no se halla la solución perfecta, sino la mejor de las posibles o, incluso, la menos mala.

Los otros y sus necesidades. También las demandas de los otros, sus ritmos de vida, las expectativas que nos crean y cómo nos responsabilizamos en exceso de sus problemas contribuyen a crear estrés. Aunque resulte duro, la única manera de dejar crecer y madurar a los demás es que se enfrenten a sus dificultades.
No delegar. 'Si quieres hacer algo bien, hazlo tú mismo' dice el saber popular. Lo que no dice es que aplicado con desmesura, uno acaba agotado y enfermo. Invertir en enseñar a los demás y darles confianza es una fórmula para llegar al mismo sitio por caminos diferentes.

Más tareas y más objetivos. El tiempo no es elástico ni nuestras energías inagotables. La mayor dificultad en tomar una decisión es la inevitable renuncia a tomar cualquier otra diferente. Si queremos hacer algo nuevo, tendremos que dejar de hacer algo que ya estamos haciendo.

No saber jerarquizar. Cuando las tareas nos sobrepasan, tendemos a realizar las más asequibles y sencillas, y por ello exitosas, en lugar de atender a las que son más importantes para nosotros. La sensación al final del día es que se está agotado sin haber hecho 'nada'.

No compartir los problemas y las emociones. Siempre que hablamos de nuestros problemas les damos forma y los comprendemos mejor. Y si el contexto es de apoyo, nos permite transformarlos en aceptables e integrables.

Utilizar estimulantes de forma masiva. Café, tabaco, té o colas aumentan el nivel de activación del organismo, pero también lo estresan.

08/02/2008 GMT 1

No he cotizado nunca, ¿qué futuro me espera?

calle42 @ 10:02

No he cotizado, aunque trabajo
Amas de casa, inmigrantes, opositores, estudiantes, doctores, trabajadores sin papeles, personas con discapacidad o herederos que se dedican a invertir el patrimonio familiar pueden formar parte de un mismo grupo. Un grupo tan amplio como heterogéneo: el de las personas que nunca han cotizado a la Seguridad Social. Es difícil determinar el número de residentes en España que se encuentran en esta situación, porque este hecho no siempre significa que no hayan trabajado. En general, se trata de personas que no se han dado de alta y han formado parte de la llamada "economía sumergida" o que han desempeñado profesiones en las que no era necesario este requisito. Por un lado, hay un gran número de personas en riesgo de exclusión, con carencias sociales, familiares y educativas que no reúnen las condiciones mínimas requeridas para trabajar. Y en el otro extremo, becarios e investigadores que pueden haber alcanzado el máximo nivel académico, el de doctor, y haber encadenado una beca tras otra sin haber cotizado nunca.

La cotización a la Seguridad Social es una obligación que nace en el momento en que se inicia la actividad laboral y se mantiene durante el tiempo en que el trabajador la desarrolle. La obligación se extingue con el cese en el trabajo siempre que la baja se comunique en tiempo y forma establecidos. Un determinado número de días cotizados a la Seguridad Social permiten la opción de acceder a prestaciones por desempleo, incapacidad permanente, permiso de paternidad o pensiones de jubilación.

Becarios e investigadores
Son muchos los licenciados españoles que reciben su salario a través de una beca. Se trata principalmente de trabajadores que se dedican a la investigación, a la tecnología o que desempeñan su labor en otras áreas. La diferencia con el resto de los empleados es que, aunque se dediquen al proyecto a tiempo completo, no cotizan a la Seguridad Social. Las becas no suelen establecer una relación laboral entre quienes las reciben y el organismo para el que presta sus servicios y tampoco está incluido en el Estatuto de los Trabajadores.

A esto se suma que numerosos investigadores no tienen cobertura sanitaria pública equiparable a la de los trabajadores -aunque algunas becas están dotadas de seguro de accidentes o médico privado-, no cotizan al sistema de pensiones y carecen de permiso de maternidad o paternidad, de baja por enfermedad o prestación por invalidez, incapacidad permanente o muerte. El becario, una vez terminado su trabajo, carece también de derecho a prestación por desempleo. A pesar de que el Estatuto del Personal Investigador en Formación, aprobado en 2006, supuso un pequeño paso para dignificar el sector, muchos de los integrantes de este colectivo se han quedado fuera. Además de los licenciados que tienen la beca y, por tanto, reciben a fin de mes una cantidad fija, se da una situación más anómala: la de becas a cargo de proyectos en las que los investigadores reciben el salario-beca hasta fin de proyecto. Forman parte del equipo, desarrollan el trabajo e investigan, pero no están amparados por un contrato.

El licenciado que quiere acceder al doctorado y dedicarse a la investigación se ve obligado, en la mayoría de los casos, a encadenar becas incluso hasta los 40 años. El sueldo suele ser de 1.000 euros de media. Las vacaciones no tienen por qué estar remuneradas, y si ha sufrido un accidente en el lugar en el que desempeña su labor no tendrá una prestación, como tampoco podrá pedir una reducción en el horario de trabajo para cuidar a un familiar. Llegado a los 35 ó 40 años el becario puede ser contratado y entrar a formar parte de la Seguridad Social, pero habrá perdido entre 10 y 15 años de cotización. Si desea trabajar en el sector público, sus años de investigación no le sirven como antigüedad. ¿Y qué entidad financiera le habría concedido una hipoteca?

Muchos investigadores reciben su salario a través de becas que no les permiten tener los derechos básicos que disfrutan otros trabajadores
En este sentido la Ley de 4 de diciembre de 2007 de Medidas en Materia de Seguridad Social puede lanzar algo de luz sobre el futuro de los investigadores, pues encomienda a la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación, y a la Secretaría de Estado de la Seguridad Social que realicen una evaluación relativa a la incorporación al régimen de protección social del personal becario. Por lo tanto, habrá que analizar los nuevos "contratos" de los investigadores durante los próximos meses.

También forman parte del grupo de jóvenes que no han cotizado nunca los estudiantes u opositores que, habiendo trabajado, lo han hecho sin darse de alta en la Seguridad Social. El futuro que les espera a estos jóvenes, como a muchas otras personas en su situación, es cotizar -por cuenta propia o ajena-, lo antes posible a la Seguridad Social y durante un mínimo de 30 años para que se jubilen con una pensión digna -equivalente a un sueldo- o menor, según cada caso y de acuerdo a la ley actual. Si una persona tiene más de 30 años sin que nunca haya cotizado es muy probable que su vida laboral se extienda hasta pasados los 60 años, salvo que, según los diferentes convenios laborales, opte por un contrato de prejubilación.

En todo caso, hay pensiones no contributivas por invalidez y jubilación a las que pueden acceder personas que no han cotizado nunca. No obstante, el Estado garantiza a las personas que, bien realicen una actividad profesional contributiva o que cumplan los requisitos exigidos en la modalidad no contributiva, la protección adecuada frente a las contingencias y en las situaciones que se contemplan en la Ley General de la Seguridad Social". La pensión no contributiva de invalidez asegura a todos los ciudadanos en esta situación y en estado de necesidad una prestación económica, asistencia médico-farmacéutica gratuita y servicios sociales complementarios, aunque no se haya cotizado o se haya hecho de forma insuficiente para tener derecho a una pensión contributiva, al igual que ocurre en el caso de la jubilación.

Discapacitados afiliados a la Seguridad Social
Cada vez son más los discapacitados físicos, psíquicos y sensoriales que realizan trabajos con afiliación a la Seguridad Social. En los últimos años el esfuerzo de este grupo de personas para acceder al mundo laboral se ha visto correspondido por las políticas sociales de inserción de empleo, ya que estos colectivos se han encontrado tradicionalmente marginados y avocados a la dependencia familiar.

Aunque todavía queda mucho por hacer, hay planes de empleo con apoyo para que los discapacitados psíquicos accedan a puestos de trabajo adaptados a sus habilidades y ha aumentado el cupo reservado para que las personas con discapacidad puedan acceder a un empleo en la Administración Pública.

Trabajadores domésticos y personas en riesgo de exclusión
Las estadísticas revelan que el sector de los trabajadores domésticos afiliados al Régimen Especial de Empleados del Hogar está integrado básicamente por mujeres. Concretamente, en torno al 94%, y casi 6 de cada 10 son inmigrantes. Un gran número de empleadas de hogar realiza sus labores en la sombra, bien porque le resulta más rentable, bien porque así lo establece la familia para la que trabaja, o simplemente por desconocimiento. Uno de los motivos por el que las mujeres que pueden optar entre darse de alta o no deciden no hacerlo es que el Régimen Especial de Empleados de Hogar es bastante restrictivo.

Es un sector que no tiene cobertura por accidente laboral.
La prestación por discapacidad se empieza a percibir desde el día vigésimo noveno.
Para percibir una prestación por incapacidad permanente parcial derivada de accidente, el periodo mínimo de cotización es de 60 mensualidades en los últimos 10 años.
No se puede jubilar antes de los 65 años si siempre ha cotizado en el Régimen Especial de Empleados de Hogar.
También es frecuente que el porcentaje que paga a la Seguridad Social se reste del salario de la trabajadora, que pasaría de cobrar un sueldo de casi 900 euros a percibir poco más de 650, por poner un ejemplo. El problema de estas trabajadoras es que no están afiliadas a la Seguridad Social y que en el futuro no podrán percibir una pensión de jubilación.

Tampoco suelen cotizar a la Seguridad Social las personas en riesgo de exclusión por circunstancias personales o porque proceden de ambientes marginales. Hombres y mujeres con déficit educativo y formativo con graves dificultades para encontrar trabajo. Su problema se agrava con el tiempo, pues conforme van cumpliendo años su integración social y laboral es más difícil. Con el objetivo de que accedan a un empleo y coticen a la Seguridad Social, existen diversos planes formativos, ocupacionales y de inserción que dotan a estos ciudadanos de mayores posibilidades a la hora de encontrar un trabajo. Además de estos programas, se contemplan bonificaciones especiales para los empresarios que contraten a personas pertenecientes a un grupo con riesgo de exclusión.

Muchos inmigrantes que llegan a nuestro país se encuentran también en riesgo de formar parte de un grupo de personas marginadas. En ocasiones, no es debido a la falta de formación sino a la dificultad para encontrar un empleo. Durante años han trabajado sin darse de alta y contribuir al Sistema de la Seguridad Social, pero el proceso de regularización les permite cotizar y disfrutar de los mismos derechos laborales y obligaciones que el resto de los residentes en España.

Amas de casa y cuidadores
Según revela el informe "Movilidad en Europa", elaborado por la Fundación para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo, el 30% de las españolas mayores de 35 años no ha trabajado nunca fuera de casa, y la cifra aumenta si se trata mujeres que han cumplido los 50. Los autores del estudio atribuyen esta situación a la cultura existente en los países mediterráneos, en la que ha primado una mujer ligada a las tareas domésticas. Muchas amas de casa han ocupado su tiempo en asistir a sus familiares y realizar las tareas del hogar. Han cuidado primero de sus hijos y de su marido y, posteriormente, de sus padres, tíos o suegros. No han cotizado nunca y carecen de cualquier tipo de derecho laboral.

La nueva Ley de Dependencia permitirá la cotización a la Seguridad Social de los cuidadores, incluso si se trata de familiares
Ahora su situación puede mejorar mucho. La nueva Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia da una salida a estas personas que podrán cotizar a la Seguridad Social por hacerse cargo de sus familiares o de personas de su entorno en situación de dependencia. De este modo, podrán ser titulares en el futuro de prestaciones por jubilación, incapacidad permanente, y muerte y supervivencia.

El coste de la cotización a la Seguridad Social y el de las acciones de formación lo asume el Estado, salvo que los cuidadores prefieran seguir con el régimen de cotización previo, en el caso de que lo tuvieran. Las comunidades autónomas, a través de las consejerías de Servicios Sociales, son las encargadas de acreditar la condición de cuidador no profesional mediante una resolución en la que ha de figurar la identidad de la persona dependiente y la del cuidador y el número de horas semanales que éste le dedica a su asistencia. Cabe destacar que pueden adquirir esta condición tanto el cónyuge de la persona dependiente como los hijos o cualquier pariente por consanguinidad, afinidad o adopción. También las personas de confianza de la persona que necesite la ayuda pueden ser cuidadores no profesionales siempre que residan legalmente en España.

Soy una mujer maltratada y nunca he cotizado
Uno de los factores que contribuyen a que una mujer que ha sufrido maltratos y que no ha trabajado nunca permanezca junto a su maltratador es la falta de oportunidades laborales que le permitan independizarse. Conforme va pasando el tiempo, la situación se va agravando y su inserción en el mercado de trabajo es cada vez más difícil. Para evitar que sean doblemente víctimas, se han elaborado programas específicos dirigidos a mujeres que han sufrido malos tratos en el ámbito doméstico, tanto formativos como de inserción laboral. Uno de ellos es el "Plan Dike", que nació hace nueve años en Castilla y León. Muchas de estas mujeres carecen de cotización previa, bien por no haber trabajado fuera de casa o por haberlo hecho sin afiliarse a la Seguridad Social. Por eso, este plan proporciona formación y cursos de reciclaje profesionales en ámbitos diversos como el de auxiliar a domicilio, confección, comercial o vigilancia de seguridad.

18/01/2008 GMT 1

Falsos mitos en medicina

calle42 @ 22:39

Partiendo de una lista más extensa, los autores del estudio, dos pediatras de la Indiana University School of Medicine, han seleccionado siete mitos sobre la salud con el objetivo de analizarlos mediante las evidencias disponibles para validarlos o refutarlos. En el artículo recogen creencias diversas que van desde la cantidad de agua que es preciso ingerir, hasta efectos considerados perjudiciales de determinado tipo de alimento o de dispositivos eléctricos, como el ordenador o el móvil.

Agua en la justa medida
Una de las aseveraciones se refiere a la necesidad de beber ocho vasos de agua al día. Al parecer la recomendación se remonta al año 1945 en el que se remarcaba que un adulto necesita consumir un mililitro de agua por cada caloría de alimentos, lo que equivale aproximadamente a unos 2,5 litros de agua diarios. Por otra parte, el nutricionista Frederick Stare, recomendaba sin base alguna, consumir de seis a ocho vasos de agua diarios.

En condiciones normales, las necesidades diarias de ingesta de líquidos se cumplen sin problemas con una dieta equilibrada y con la ingesta habitual de agua y de otros líquidos como leche, zumos o infusiones. La cantidad de agua que se ingiere debe adecuarse a las condiciones de temperatura y actividad física, ya que en ambientes calurosos o en caso de abundante sudoración, las pérdidas hídricas por el sudor son mayores por lo que se necesitará un mayor aporte de líquidos.

Beber agua en exceso no reporta beneficios salvo en casos concretos y, además, en pacientes con insuficiencia cardiaca o insuficiencia renal puede resultar perjudicial por la dificultad que les supone eliminar los líquidos que se ingieren en exceso.

El cerebro, ¿infrautilizado?
Los estudios muestran que se utiliza mucho más del 10% de la capacidad intelectual y no ponen de manifiesto zonas cerebrales inactivas
Una creencia muy extendida es la de que utilizamos sólo una pequeña parte de nuestra capacidad cerebral. La idea de que únicamente utilizamos en 10% de nuestro cerebro se ha mantenido durante muchos años, a pesar de todos los avances neurocientíficos. Al parecer esta aseveración se atribuye a Albert Einstein, aunque no hay claras referencias que confronten el hecho. Los expertos creen que, probablemente, surgió a principios del siglo pasado al intentar promover el desarrollo de las capacidades personales, dando por sentado que cada individuo tenía múltiples habilidades latentes.

Los investigadores señalan que esta falsa creencia está desmentida por estudios realizados en pacientes con daño cerebral en los que se ha constatado que la lesión de un área cerebral tiene efectos específicos sobre las capacidades motoras, mentales y conducta. Los estudios sobre el metabolismo cerebral o mediante imágenes muestran que se utiliza mucho más del 10% de la capacidad intelectual y no ponen de manifiesto zonas inactivas.

Móvil sin riesgo
Uno de los últimos mitos incorporados como válidos es que el uso de teléfonos móviles puede causar interferencias con algunos dispositivos médicos, lo que ha llevado a la mayoría de los hospitales a prohibir su uso. Existe cierta evidencia de que pueden provocar, en determinadas condiciones, alteraciones en el mecanismo de alarma de algunos monitores, disfunciones en bombas de infusión o lecturas defectuosas de monitores cardiacos, entre otros. Sin embargo, un estudio efectuado en el Reino Unido demostró que los móviles interfieren en menos del 4% de los dispositivos hospitalarios y siempre que se utilicen a una distancia menor de un metro; únicamente se reportaron efectos de cierta gravedad en menos del 0,1% de los casos.

Por otra parte, en un estudio similar efectuado en la Clínica Mayo en el 2005, la incidencia de interferencias relevantes fue del 1,2%. La investigación indica que los aparatos de música portátiles para escuchar CD también pueden causar lecturas anómalas en registros de electrocardiografía si se emplean cerca de estos aparatos.

El uso extensivo que se hace de la telefonía móvil ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a considerar los potenciales riesgos que pueda comportar para la salud. Los estudios epidemiológicos efectuados no demuestran de forma fehaciente que la exposición a los campos de radiofrecuencia emitidos por los móviles incremente el riesgo de padecer cáncer o cualquier otra enfermedad. No obstante, se han descrito efectos como alteraciones de la actividad cerebral, de los tiempos de reacción y de las características del sueño que aparentemente carecen de importancia.

Más sin fundamento
Otra de estas afirmaciones sin fundamento que se impugnan en el artículo es la que se refiere al crecimiento del pelo y las uñas después de la muerte. Los autores consideran que se trata tan sólo de una ilusión óptica causada por la retracción de la piel a consecuencia de la deshidratación que se produce después del fallecimiento. Explican además que el crecimiento del pelo y las uñas requiere una compleja interacción de la regulación hormonal que no existe después de la muerte.

También intentan explicar por qué se cree que después de un afeitado el pelo crece más fuerte, rápido y con mayor vigor, y consideran que también se trata de una ilusión óptica: después del afeitado, el pelo que crece no posee el estrechamiento del final del pelo no cortado, lo que da la impresión de grosor y fortaleza.

Clásicamente se ha asegurado que comer pavo produce somnolencia. Este hecho esta basado en el supuestamente alto contenido de triptófano en la carne de esta ave. Este aminoácido está relacionado con el sueño y con el humor, y puede provocar somnolencia. No hay evidencia de que, actualmente, la carne de pavo contenga mayores niveles de triptófano que la de pollo. Es probable que este mito, explican los autores, sea debido a que a menudo el consumo de pavo se produce en el contexto de celebraciones en las que, además, se ingieren en abundancia otros alimentos junto con bebidas alcohólicas.

FATIGA SÍ, PROBLEMA NO

(Imagen: Grant Lindsay)
Por último, los investigadores analizan la afirmación de que leer con luz débil daña los ojos. Consideran que esta creencia probablemente tiene relación con el hecho de que cuando leemos con malas condiciones de luz puede dar la sensación de que cuesta enfocar. Si leemos con poca luz, los ojos se fatigan más e, incluso, pueden aparecer molestias como dolor de cabeza o visión borrosa. También se reduce el parpadeo por lo que puede aparecer sequedad ocular con las consiguientes molestias.

Estos efectos no son persistentes y no hay evidencia de que se produzcan problemas a largo plazo ni en la visión ni en la estructura ocular. Leer con poca luz determina un esfuerzo visual significativo, ya que en condiciones de poca luz, la pupila se encuentra más dilatada. Asimismo, tampoco parece haber evidencia que trabajar con ordenador o ver televisión demasiado cerca resulte perjudicial.

07/11/2007 GMT 1

Síndrome del Ordenador

calle42 @ 16:08

Afecta al 80% de los jóvenes en edad universitaria

La era digital se caracteriza por la presencia de ordenadores en todos los ámbitos de la sociedad. Son parte esencial de la vida de muchos trabajadores y estudiantes. Y sin embargo, no todo lo que les rodea es positivo. En los últimos años, los médicos estudian el tratamiento de una nueva patología que parece extenderse entre los más jóvenes. Picores y fatiga visual son los síntomas más característicos del llamado síndrome de ordenador

Más de ocho horas delante del ordenador

Los ordenadores son una herramienta de trabajo y de ocio de primer orden en la actualidad. Satisfacen muchas necesidades y requerimientos, si bien su uso prolongado puede derivar en la aparición de problemas de salud. En este sentido, un reciente estudio elaborado por el Colegio de Ópticos-Optometristas de Galicia certifica que el 80% del número de jóvenes en edad universitaria padece el llamado Síndrome del Ordenador o Síndrome de la Pantalla de Visualización (SPV). Esta dolencia se da, principalmente, entre las personas que pasan más de ocho horas delante de una computadora y se manifiesta mediante el enrojecimiento de los ojos, el lagrimeo y el cansancio ocular, entre otros. Además, tiene la particularidad de que estos síntomas sólo se dan frente a un monitor. Otros informes, como el realizado por la Academia Americana de Optometría, advierten de que el uso prolongado de terminales informáticos provoca problemas de fatiga visual al 70% de los empleados que los usan en sus labores habituales.

Esta patología se puede manifestar de diferentes formas. Aunque los síntomas más típicos son los siguientes:

Visión borrosa, visión doble, fatiga, fobia a la luz o lagrimeo.
Sequedad, ojos rojos, pesadez y olor oculares.
Rigidez y dolor de hombros, cuello, espalda, brazos, muñecas y mano.
Picor en la cara, cara rojiza, hinchazón.
Cefaleas, náuseas, mareos y vértigo.
En muchas ocasiones, los especialistas achacan esta patología a los problemas derivados de la ubicación de los equipos informáticos en el lugar de trabajo. Factores como una mala iluminación en el local o una insuficiente resolución de la pantalla de ordenador favorecen la aparición de este tipo de dolencia. Son los llamados condicionantes ergonómicos y ambientales. Desde Osalan, Instituto vasco de Salud Laboral, explican que tampoco hay que obviar que circunstancias como los reflejos, los brillos o la mala ventilación de la sala pueden incidir sobremanera en la gestación del SPV. Perjudiciales son también la suciedad de la superficie del monitor o la acumulación de calor en el espacio donde se encuentra la pantalla.

Al respecto, los oftalmólogos aconsejan que el monitor esté inclinado hacia atrás cinco o diez grados respecto a la vertical, porque la tendencia del usuario es a trabajar con la cabeza un poco más baja de lo habitual. También apuntan a que los contenidos que aparecen en la pantalla deberían estar un poco por debajo de la línea de la mirada. En cuanto a la iluminación ambiental, aconsejan que ésta no se base en un solo fluorescente porque produce un parpadeo inapreciable. Debe haber una pareja, y cuando se funde uno de ellos, conviene cambiar los dos a la vez.

En otras ocasiones, el Síndrome del Ordenador obedece a defectos oculares mal corregidos como la miopía, hipermetropía, astigmatismo, presbicia, insuficiencia de convergencia o el mal uso de las lentes de contacto. Tampoco son desdeñables otros factores como el estrés o el estado de salud general del trabajador. Incluso, si no se remedian los síntomas descritos con anterioridad, éstos pueden ahondar las disfunciones visuales o derivar en la aparición de las mismas. Entonces, la solución del problema requiere de un tratamiento oftalmológico, con gafas, lentes o similares.

Evaporación de la lágrima

Sea como fuere, trabajar frente a una computadora implica que se incremente la superficie ocular expuesta a la pantalla. En términos médicos, se produce un aumento de la abertura palpebral, que provoca un mayor grado de evaporación de la lágrima. Si la pantalla está situada en una posición más elevada que la mirada, el área de exposición será mayor. Y en consecuencia, se producirá una mayor sequedad ocular, ya que también se da un decremento en la producción de lágrimas, lo que deriva, a su vez, en la aparición de la fatiga visual.

Al tiempo, se constata una menor frecuencia de parpadeo. Este parámetro, en un adulto normal, se reproduce entre 12 y 20 veces por minuto. En estudios realizados en personas sanas, se ha demostrado recientemente que frente a un ordenador, esta variable disminuye de forma notable hasta pasar a una cadencia de 3,6 por minuto. Los expertos ópticos certifican que el grado de concentración, la dificultad de la tarea visual y el esfuerzo de fijación en la pantalla influyen en esta menor frecuencia.

El 33% de los jóvenes serán miopes en 2020
Con todo lo dicho, se puede deducir que la salud ocular de las sociedades occidentales se resentirá sobremanera a lo largo de los próximos años. Los que ahora son jóvenes, utilizan de forma masiva ordenadores en esta era digital. Todo ello deriva en la generalización de molestias oculares y, lo que es más grave, en la posibilidad de que éstas desemboquen en patologías como el 'ojo seco', errores refractivos y disfunciones binoculares, susceptibles todas ellas, de atención oftalmológica.

Los datos no engañan. Antaño, la edad media en la que se imponía el uso de gafas a miopes sobrepasaba los 25 años. En la actualidad, eso ha cambiado sustancialmente. Fuentes médicas explican que el ojo es un órgano que se adapta al entorno. Frente a un monitor se le fuerza para enfocar a una distancia próxima, y así se le convierte poco a poco en miope. Por eso, explican que lo peor está por llegar, ya que confirman que se incrementará en un 50% la incidencia de la miopía entre la juventud, pasando del 22% actual al 33% en 2020.

Los especialistas en la materia indican que los usuarios en edad de padecer presbicia son los pacientes que más cuidados deben adoptar ante una pantalla de ordenador. Los jóvenes deben concienciarse que tienen que trabajar a diferentes distancias. Necesitan gafas de cerca para leer a una distancia de 30 centímetros; pero trabajan con un ordenador a más de medio metro. Es importante que sus gafas y, por tanto, su vista se adapte a esas medidas con la utilización de gafas trifocales o progresivas: de cerca, medio y lejos.

La vida moderna está caracterizada, en una parte muy importante, por la asimilación social de los continuos avances electrónicos que aporta la tecnología actual. Entre ellos, es una constante que existan ordenadores en casi todos los hogares, centros de estudio, ocio y trabajo. Prácticamente todas las empresas, independientemente de su tamaño y número de empleados, están equipadas con computadoras para su normal y cotidiano funcionamiento. El uso de estos sistemas informáticos conlleva la convivencia con unos monitores que, por regla general, son mucho más nocivos que los de la televisión. Y lo son porque observarlos requiere de un mayor esfuerzo de convergencia ocular, de una gran concentración visual y de una distancia de visualización menor que la necesaria para ver la pantalla televisiva.

La influencia de los ordenadores sobre la vista de quien los maneja asiduamente es bastante alta. De hecho, existen pantallas que emiten radiaciones ultravioletas, infrarrojas y electromagnéticas. Se corresponden con aquellos monitores que funcionan con tubo catódico. En su momento, éstas eran las más numerosas. La forma de protegerse contra ellas era mediante el uso de los filtros de monitor. En la actualidad, están los monitores líquidos, aunque tienen el inconveniente de que no son nítidas completamente.

¿Cómo se puede evitar la SPV?

Para evitar la aparición de este síndrome, los expertos defienden que se siga los siguientes consejos de fácil aplicación:

Es conveniente visitar al oftalmólogo para conocer un diagnóstico profesional y descartar cualquier otra patología. Él será quien decida cómo corregir los defectos ópticos y visuales que pueda padecer el paciente, o el que controle el buen uso de lentes de contacto o recete lágrimas artificiales y soluciones hidratantes.
No olvidarse de la verificación del estado físico general para descartar otras patologías que puedan manifestarse con síntomas similares al Síndrome del ordenador. En este punto, hay que tener en cuenta que determinados problemas psicológicos pueden generar una sensación de fatiga ocular. También episodios de estrés o menopausia provocan consecuencias similares.

El Colegio de Optometristas de Galicia explica que es importante vigilar algunos tratamientos médicos en curso con psicotropos, antihipertensivos, colirios, antihistamínicos o contra el acné.
Una vez acotadas y descartadas estas circunstancias, el Síndrome del Ordenador se combate por cuenta del trabajador o estudiante, sobre quien recae la tarea de vigilar una serie de cuestiones relacionadas con el lugar físico en el que se 'enfrenta' a la computadora y de cerciorarse de que las condiciones ergonómicas que caracterizan su empleo sean las adecuadas. Desde Osalan certifican las ventajas de seguir estas indicaciones para prevenir la aparición de este síndrome:

Trabajar con un ambiente con un grado de humedad ambiental adecuado, entre un 40% y un 65%.
No abusar de la calefacción ni del aire acondicionado.
Evitar fumar y el humo de tabaco porque irrita los ojos.
Situarse frente a la computadora con una iluminación indirecta.
Evitar los reflejos de las ventanas.
Parar 10 minutos por cada hora frente al ordenador.
Utilizar un sillón ergonómico y una mesa adecuada en altura.

El borde superior de la pantalla debe estar a la altura de los ojos del usuario, con un ángulo de 30º y a un mínimo de 50 centímetros de distancia.

Utilizar filtros antirradiación en el monitor.

El fondo de la pantalla conviene que sea blanco y las letras negras, para que exista contraste y no se fuerce la vista.
Usar una pantalla de buena calidad.

03/11/2007 GMT 1

Reducir el colesterol a través de la dieta

calle42 @ 08:58

Son cada vez más los jóvenes, más hombres que mujeres, con el colesterol por encima de los niveles adecuados. De hecho, las cifras sobre la prevalencia de la hipercolesterolemia entre la población española son alarmantes. Según el documento 'Control de la Colesterolemia en España, 2000: Un instrumento para la Prevención Cardiovascular', más de la mitad de las personas entre 35 y 64 años (57,6%) tiene una colesterolemia (nivel de colesterol en sangre) igual o superior a 200 mg/dl, nivel máximo consensuado por las sociedades europeas para la prevención de la enfermedad coronaria. Al 16% de población con la misma edad se le diagnostica hipercolesterolemia definida por tener niveles iguales o superiores a 250 mg/dl (para que el diagnóstico sea determinante se mide el nivel de colesterol en dos ocasiones separadas en el tiempo).

Atendiendo a estos datos, y vista su asociación con la arterosclerosis y la enfermedad coronaria, el colesterol elevado se ha convertido ya en un verdadero problema de salud pública en España. La situación se agrava aún más si se tiene en cuenta que muchos jóvenes no saben ni que tienen este problema porque no se han hecho un análisis de sangre desde hace años.

De hecho, gran parte de la población entre 30 y 40 años descubre que tiene el colesterol alto tras un análisis rutinario en la mutua o en la revisión periódica de la empresa. Incluso muchos de estos exámenes provienen de un centro de nutrición. Muchos jóvenes, preocupados por su peso o su estética, acuden a un dietista, quien les sugiere un análisis de sangre reciente como información para incluir dentro de su historial y así lograr un enfoque dietético más eficaz.

Estudio previo de hábitos dietéticos
Durante los últimos 30 a 40 años, la dieta en España se ha alejado del patrón mediterráneo considerado saludable. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), durante los años 1964-1965 se seguía un patrón muy próximo al de la dieta mediterránea. Durante el 1990-1991 ya es manifiesto, sin embargo, el aumento del porcentaje de energía aportado por las grasas (del 32% al 42%). Este crecimiento va en detrimento de los carbohidratos, los cuales han pasado de proporcionar del 53% de las calorías totales al 42%.

Por tanto, el primer paso para que el tratamiento dietético del colesterol alto sea eficaz es ponerse en manos de un nutricionista, que analizará a fondo la historia de la dieta. Es preciso conocer los hábitos alimentarios del individuo, su estilo de vida (si fuma, si bebe habitualmente o si practica ejercicio de forma habitual) y sus antecedentes de salud para determinar el origen dietético del trastorno. Es cierto que los determinantes genéticos influyen en la aparición de colesterolemia, aunque en la mayoría de los casos el origen es alimentario. En especial, se asocia a un desequilibrio en la ingesta de grasas (ingesta desproporcionada de grasas 'trans', grasas saturadas y, en menor medida, de colesterol). Una dieta eminentemente carnívora, rica en lácteos, pre-cocinados, repostería y bollería industrial suele ser el denominador común en muchos de los casos analizados de hipercolesterolemia límite.

Alternativas saludables
Los hábitos alimentarios, el estilo de vida y los antecedentes de salud determinan el origen dietético del colesterol
Tras un exhaustivo registro del consumo habitual de alimentos, se identifican los alimentos ricos en grasas 'trans', que son las que mayor perjuicio tienen para la salud cardiovascular por su gran capacidad para elevar el colesterol plasmático. Será preciso entonces buscar alternativas saludables a los habituales 'snacks', aperitivos salados como palomitas o patatas fritas, pre-cocinados (empanadillas, croquetas, canelones o 'pizzas'), repostería (sobaos y magdalenas) y bollería industrial.

También se suele abusar de los quesos curados de sabor fuerte y los embutidos. Los almuerzos a base de bocadillos rellenos con estos alimentos son habituales entre muchos jóvenes, que por lo general tienen trabajos que requieren esfuerzo físico constante (construcción y gremios relacionados). El carácter graso y la abundancia de grasas saturadas determina que un consumo habitual de los mismos sea, en parte, la causa dietética de la subida del colesterol en sangre a edades tan tempranas. Asimismo, son alimentos habituales en las cenas informales. Por tanto, desequilibran la dieta diaria por exceso de grasas saturadas y colesterol y desplazan el consumo de alimentos más saludables como pescados y huevos.

El desequilibrio nutricional aumenta si en la dieta no se incluyen alimentos ricos en grasas insaturadas de reconocido efecto hipocolesterolemiante, como los pescados azules y los frutos secos. Se deberá pensar, entonces, en la forma de incluirlos sin que el cambio dietético sea radical. Así, la persona se habituará a comer más sano poco a poco, con el mínimo esfuerzo y con el máximo placer.

Identificar el origen de la hipercolesterolemia
El primer paso, conocer que se tiene el colesterol elevado, ya se ha dado. El siguiente es analizar y valorar los factores de riesgo de enfermedad coronaria, que pueden ser individuales (fumar, inactividad y dieta poco sana) o familiares (antecedentes de colesterol alto). En este sentido, conviene conocer si familiares próximos (padre, madre o hermanos) tienen el colesterol elevado o tienden a ello, con el fin de descartar una hipercolesterolemia familiar, que dirigiría el tratamiento por otra vía.

Las sociedades especializadas europeas recomiendan que las personas sin síntomas y con riesgo bajo se midan el colesterol total sérico, al menos una vez, antes de los 35 años de edad en varones y antes de los 45 en mujeres. Después se determinará una periodicidad de cinco o seis años hasta los 75.

La Fundación Española del Corazón advierte que las personas con niveles de colesterol en sangre de 240 mg/dl tienen el doble de riesgo de tener un infarto de miocardio que aquellas con cifras de 200 mg/dl. En este sentido, y por consenso de las sociedades científicas nacionales e internacionales, se aceptan como normales los siguientes valores:

Aunque la relación entre hipercolesterolemia y cardiopatía isquémica es gradual, se considera hipercolesterolemia a los niveles de colesterol total superiores a 200 mg/dl e hipertrigliceridemia cuando el nivel de triglicéridos es superior a 150-200 mg/dl. Como norma general, el colesterol LDL debe ser inferior a 100-130 mg/dl y el colesterol HDL debe ser superior a 35 mg/dl en el varones y 40 mg/dl en mujeres.

La American Heart Association (AHA) recomienda cambios en alimentación dentro de lo que denomina 'cambios terapéuticos en el estilo de vida' (CTEV). Están dirigidos a modificar factores de riesgo como la inactividad física, la alimentación inadecuada, la obesidad, los triglicéridos elevados, el cHDL bajo, el tabaquismo y el exceso de alcohol.

La dieta juega un papel esencial en la prevención primaria y secundaria de los trastornos cardiovasculares. De hecho, cinco importantes ensayos a nivel mundial constatan esta afirmación y han otorgado resultados consistentes sobre los efectos cardiosaludables de la intervención dietética. Todos ellos han realizado las investigaciones mediante dietas con aproximadamente el 30% de aporte graso total, pero modificando la calidad de la grasa administrada con un incremento de la fracción insaturada.

En el primero de los estudios, de origen indio, se recomendó una dieta rica en fibra, vitaminas antioxidantes y minerales, con un aumento del cociente poliinsaturados/saturados. En el grupo de intervención se redujo el cLDL en un 12%, con un descenso de la mortalidad coronaria de aproximadamente un 40%. Otro ensayo, el 'Diet and Reinfarction Trial' (DART), incrementó el consumo de pescado y, por tanto, los beneficios se atribuyeron al efecto de los ácidos grasos omega-3 por su capacidad de reducir el riesgo de trombosis. El descenso relativo de la mortalidad de causa coronaria fue del 29%. En un estudio elaborado en Lyon (Francia), se administró una dieta mediterránea enriquecida con aceite de colza, rico en ácido linolénico y oleico. En los resultados se observó una reducción del 70% de la morbilidad cardiovascular y del 50% de la mortalidad total, reafirmando el importante efecto preventivo de la intervención dietética.

La dieta para tratar una colesterolemia límite debe incluir alimentos con grasas monoinsaturadas, ácido linoleico y omega-3
Recientemente, los resultados del estudio intervención PREDIMED (efectos de la dieta tipo mediterráneo en la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular) van en la misma línea. Se observa cómo, en comparación con una dieta baja en grasa, la dieta mediterránea complementada con aceite de oliva o frutos secos tiene efectos beneficiosos sobre los factores de riesgo cardiovascular.

Alimentos imprescindibles
A la luz de las evidencias científicas, los cambios dietéticos que se plantean de inicio para tratar sólo con dieta una colesterolemia límite (entre 200 y 249 mg/dl) pasan por incluir cinco alimentos de forma diaria durante cuatro semanas:

Grasas monoinsaturadas: Aguacate y aceite de oliva
Dos ejemplos son el aguacate y el aceite de oliva. El primero se puede emplear como ingrediente en ensaladas. Asimismo, mezclado con limón y una pizca de sal, se convierte en un saludable aliño que puede sustituir al aceite de oliva. El pan de un bocadillo vegetal de atún (pescado azul) también se puede untar con este fruto bien maduro. Es una forma saludable de sustituir, junto al jamón serrano magro, el jamón york o el fiambre de pavo, a los embutidos y quesos.

Ácido linolénico: nueces
Una ración de nueces (4-5 unidades) se puede incluir a lo largo del día. Entre horas, aportan una interesante dosis de energía.

Fibra y antioxidantes: cítricos (incluido el pomelo)
El pomelo u otros cítricos, enteros o en zumo, se pueden tomar en el desayuno para reforzar desde primera hora del día el aporte dietético de antioxidantes.

Fuentes naturales de omega-3: pescado azul
Se deben elegir dos o tres pescados azules dentro de toda la variedad que existe (sardinas, anchoas, chicharro, salmón o trucha, entre otros) para incluirlos al menos 3 días a la semana como ración de 120 gramos.

Hay médicos y nutricionistas que sugieren tomar también alimentos funcionales enriquecidos en fitosteroles (esteroles y estanoles), que se venden como bebidas lácteas o margarinas, u otros productos enriquecidos en omega-3. Los fitosteroles se encuentran naturalmente en los aceites, frutos secos y legumbres como la soja. Sin embargo, si la colesterolemia límite no es muy alta, se pueden notar los efectos hipocolesterolemiantes a través de los alimentos naturales, sin necesidad de recurrir a los enriquecidos.

Menú de cuatro semanas
Una dieta adecuada permitirá, además de reducir los niveles de colesterol, habituarse a un tipo de alimentación más sano
La propuesta dietética es seguir durante cuatro semanas una dieta terapéutica para bajar el colesterol. Se ha diseñado un menú semanal específico en el que se han seleccionado los alimentos más indicados y las recetas más adecuadas, así como las formas de cocinar más saludables para reducir el colesterol de manera natural sólo con dieta. El objetivo es doble: por una parte, comprobar la eficacia en la reducción del colesterol sólo con los cambios previstos en la dieta; por otro lado, habituarse a un tipo de alimentación más sano por su carácter preventivo de las enfermedades coronarias.

Este tipo de alimentación se puede seguir también por quienes hayan sufrido algún trastorno coronario y estén tratados con medicamentos. De todas maneras, en estos casos debe quedar claro que la dieta sirve como complemento de la terapia farmacológica, no como tratamiento único.

Además de la dieta recomendada, Consumer Eroski ofrece más de 1.100 recetas indicadas en caso de hipercolesterolemia que le serán muy útiles para variar el menú cada semana siguiendo un plan dietético equilibrado. Le invitamos, además, a conocer más sobre la hipercolesterolemia en la Guía Salud y Alimentación de Consumer Eroski.

19/10/2007 GMT 1

Cada 35 minutos una mujer es diagnosticada de cáncer de mama

calle42 @ 19:46

Los especialistas insisten en la importancia de la mamografía para detectar precozmente la enfermedad

El cáncer de mama es el tumor más frecuente entre las mujeres. En España, cada 35 minutos se detecta un caso, según señaló ayer la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), con motivo de la presentación del Día Mundial del Cáncer de Mama que se celebra hoy.

En nuestro país se diagnostican unos 16.000 casos al año, casi el 30% de todos los tumores del sexo femenino. La mayoría de los diagnósticos se realizan entre los 45 y los 65 años. El número de casos nuevos aumenta lentamente, debido al envejecimiento de la población y a un diagnóstico cada vez más precoz. En el mundo hay 1,2 millones de mujeres con esta enfermedad.

La campaña de información sobre cáncer de mama que todos los años pone en marcha la AECC con motivo de este Día Mundial busca concienciar de la importancia del diagnóstico precoz. "Las mujeres con edades comprendidas entre 45/50 y 65/70 años deben realizarse mamografías cada dos años, incluso aunque no presenten síntomas", señala Francisco González-Robatto, presidente de la asociación.

González-Robatto recuerda que la detección precoz es "el arma más eficaz" para luchar contra esta enfermedad, dado que el porcentaje de curación de los tumores de mama diagnosticados en su etapa inicial es de cerca del 97%.

Iluminación rosa
La campaña de la AECC lleva por lema "¿No dices que por mí harías cualquier cosa? Hazte una mamografía". "Este año la campaña involucra por primera vez al entorno de la mujer, otorgándole un rol fundamental en la concienciación sobre la importancia de la detección precoz. Es el hombre -hijo, nieto, hermano, novio, marido o padre-, quien pide a las mujeres que se hagan una mamografía", afirma la asociación.

Entre las iniciativas para este día destaca la iluminación en rosa, color símbolo de la lucha contra el cáncer de mama, de monumentos emblemáticos como la Puerta de Alcalá o La Cibeles, en Madrid.

Asimismo, las farmacias exhibirán carteles y repartirán folletos informativos y, en los colegios, se entregará a los niños una postal con las principales recomendaciones y un lazo rosa para que se la regalen a sus madres. Se trata de apoyar la campaña de difusión para fomentar las pruebas de mamografía y aumentar los diagnósticos precoces.

La Asociación contra el Cáncer pide adelantar a los 45 años el inicio de las revisiones de mama
Y en la página www.todocancer.org siete especialistas de prestigio resolverán las dudas de los ciudadanos sobre el cáncer de mama. Los oncólogos defienden que el cáncer de mama se ha convertido en una enfermedad crónica, curable y tratable, si bien inciden en la importancia de la prevención y el diagnóstico en la fase inicial.

La mayoría de los planes de prevención de las distintas comunidades autónomas incluyen revisiones periódicas de mama a partir de los 50 años. Los resultados de estos programas de diagnóstico precoz permiten que la enfermedad sea tratable en la mayor parte de los casos. Por este motivo, la AECC pide que se adelanten a los 45 años.

Y es que "si se detecta a tiempo se cura", insisten los folletos, que contienen también otras informaciones para desterrar antiguos tópicos y destacar los avances en la lucha contra la enfermedad. En ese sentido, se explica que la mamografía es una prueba sencilla y poco molesta, y que la autoexploración es importante.

11/10/2007 GMT 1

La depresión, en aumento

calle42 @ 18:03

Hasta un 10% de la población española sufre depresión y es la principal causa de baja laboral

Bajo el lema Entre todos podemos superar la depresión se ha celebrado recientemente, y de forma simultánea en varios países, el Día Europeo de la Depresión para sensibilizar a la población y hacer un llamamiento a los organismos pertinentes de la falta de recursos para hacer frente a esta enfermedad, que está llamada a ser la segunda causa de incapacidad mundial del siglo XXI. En el marco de esta jornada, especialistas y asociaciones de afectados pretenden promover estrategias para hacer frente a los dos retos más importantes en depresión: el diagnóstico y el incumplimiento terapéutico.

Por cuarto año consecutivo y de manera simultánea en varios países, entre los que figuran Bélgica, Reino Unido, Dinamarca, Italia, Austria, Francia y España, sectores de atención primaria de salud, especialistas en salud mental y asociaciones de pacientes se unen para divulgar el impacto de la depresión y promover los recursos necesarios para hacerle frente. Actualmente, esta enfermedad, el trastorno mental más prevalente, está considerada como crónica con una alta tasa de recurrencia a lo largo de toda la vida.

Día para la reflexión
Esta jornada, que pretende ayudar a la concienciación social, está promovida por la European Depression Association (con sede en Bruselas). Ha contado con el apoyo de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN) la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y la Sociedad Española de Medicina General (SEMG) además de las sociedades de Psiquiatría y Psiquiatría Biológica, asociaciones de familias de pacientes con depresión y la asociación Alianza para la Depresión, entre otras.

La depresión, enfermedad clínica severa, es el trastorno mental más prevalente en la población española
La depresión, que suele describirse como el hecho de sentirse triste, melancólico o infeliz, puede aparecer alguna que otra vez durante períodos cortos. Sin embargo, la verdadera depresión clínica es un trastorno del estado anímico en el cual los sentimientos de tristeza, pérdida, ira o frustración interfieren con la vida diaria durante un período prolongado. Por la importancia del cuadro clínico, desde asociaciones y sectores profesionales se insiste en que es esencial disponer de información actualizada y adecuada sobre esta enfermedad.

Estado del problema
Con 120 millones de personas en el mundo que sufren depresión, el problema presenta dimensiones significativas. Según los últimos datos que ha hecho públicos la Organización Mundial de la Salud (OMS) se espera que en 2020 la depresión sea la causa principal de discapacidad en todo el mundo, solamente superada por las enfermedades cardiovasculares. Un 14% del conjunto de la población española sufre o sufrirá depresión en algún momento de su vida, y afecta más a mujeres, con un 18%, que a hombres (10%), aunque en ellos el cuadro presenta más gravedad. Además a ello hay que añadir lo que señalan los últimos datos disponibles: pese a que ellas hacen más tentativas de suicidios, ellos se suicidan más.

Se suele tardar unos diez años de media en dar el diagnóstico certero, ya que suele asociarse a otras enfermedades físicas por los síntomas que presenta, que pueden ser cansancio físico, pérdida de apetito o cefaleas, entre otros, y solamente están bajo control médico y con tratamiento el 25% de los pacientes afectados. Los datos revelan que sólo el 10% de las depresiones son graves. Se estima que el coste total de la depresión en España asciende a unos 745 millones de euros anuales, de los que sólo el 15,9% corresponde al gasto en medicamentos.

En un reciente estudio, realizado por la OMS con más de 24.000 personas de 60 países, se desprende que entre el 9% y el 23% de los afectados de una enfermedad crónica padece, además, depresión. El trabajo, publicado en The Lancet, también señala que la combinación de depresión con alguna enfermedad crónica es más perjudicial que el hecho de padecer dos o tres enfermedades crónicas de forma simultánea.

La eficacia de los antidepresivos es del 90% si no hay abandono por parte del paciente. Sin embargo, los datos no son prometedores: entre un 40% y un 60% de los pacientes tratados no sigue el tratamiento. Los expertos apuntan a que a mayor gravedad de la enfermedad depresiva, mayor incumplimiento del tratamiento. Luchar contra el incumplimiento es uno de los grandes retos de la psiquiatría actual. La falta de adherencia terapéutica a la prescripción médica tiene graves consecuencias, tanto a nivel individual como familiar además de socioeconómico.

Ineficacia del tratamiento, cronificación de la enfermedad depresiva, aumento del riesgo de toxicidad hepato-renal y, sobre todo, disminución de la calidad de vida con cada nuevo episodio de depresión son algunas de las consecuencias de no seguir adecuadamente el tratamiento. Es tan importante el hecho de no seguir el tratamiento prescrito que incluso se han documentado casos de fármacoresistencia a los antidepresivos.

Los expertos están de acuerdo que para conseguir una buena adherencia es vital obtener la cooperación del paciente y reforzar la idea de enfermedad crónica, explicando los posibles efectos secundarios y de las medidas para atenuarlos junto a un apoyo psicológico para mejorar la tolerancia. Del mismo modo, el apoyo de la familia es primordial. Buscar su colaboración mediante una información adecuada sobre pronóstico, tratamiento y prevención de recaídas ayudará a la buena evolución del paciente.

06/10/2007 GMT 1

El poder antioxidante de los champiñones

calle42 @ 09:56

Un estudio publicado en la revista Journal of Nutrition da fe del potencial antioxidante de los rústicos champiñones (Agaricus bisporus) y apunta que el beneficio que su consumo conlleva en la salud podría trasladarse al ámbito de la inmunidad y los cánceres.

Dayong Wu, científico del Laboratorio de Inmunología Nutricional de la Universidad de Tufts (Massachussets), es primer firmante del artículo en el que se describe la investigación de los efectos de una dieta de champiñones en animales de experimentación (ratas C57BL/6). El estudio se ha llevado a cabo por expertos de la misma universidad junto con investigadores de la Universidad de Pensilvania y de la Agencia China para el Control y la Prevención de Enfermedades Comunicables. A la vista de los resultados, reclaman una extensión de sus indagaciones en clínica humana.

Ergotioneína
El mayor beneficio de los champiñones sobre la salud, suscriben los autores, radica en la ergotioneína, un aminoácido de origen vegetal que abastece de energía (ATP) a las mitocondrias celulares, aumentando el grado de eficacia con que el oxígeno interviene en el metabolismo. El resultado es una mayor producción de CO2 y menor fabricación de ácido láctico. A la par, la ergotioneína actúa en el organismo como poderoso antioxidante, cuyos efectos son particularmente apreciables en el hígado, el cristalino de los ojos y los glóbulos rojos (protege a la hemoglobina de la oxidación).

Si una de las fuentes más características de dicho aminoácido es el germen de trigo, Wu y colaboradores han mostrado en su trabajo que los champiñones poseen doce veces más ergotioneína que el subproducto cereal.

Protección infecciosa y antitumoral
Una de las observaciones más interesantes de este estudio fue que las ratas, alimentadas exclusivamente a base de champiñones, fueron más resistentes a las infecciones, un extremo que los investigadores desean corroborar cuanto antes en seres humanos. «Es la primera vez que se detecta un efecto del consumo de champiñones sobre la inmunidad», explica Wu, «y tenemos motivos para pensar que estos hongos refuerzan el sistema inmune adquirido y constituyen una primera línea de defensa del organismo frente a las infecciones».

El mayor beneficio de los champiñones radica en la ergotioneína, capaz de aumentar la eficacia con que el oxígeno interviene en el metabolismo
Los científicos alimentaron a las ratas durante 10 semanas con polvo blanco de champiñón (0,2-10%) y descubrieron que dicha suplementación aumentó la actividad de las células NK, la producción de factor de necrosis tumoral (TNF) y de interleucina-2 (IL-2). «Se piensa que la inactividad de las células NK está asociada al origen de algunos cánceres y a la susceptibilidad a resfriados y otras infecciones», asegura Wu. Además, los autores del trabajo subrayan que no hubo cambios en los linfocitos T ni en los macrófagos, garantizando además un suministro regular de IL-6, prostaglandina E2 y óxido nítrico. «Todo apunta a que un consumo regular de champiñones protege al organismo [habría que investigar detalladamente en qué medida] frente al desarrollo de tumores e infecciones», concluye Wu.

¿Con contraindicaciones?
Para otro investigador estadounidense, Paul Stamets, de la Universidad de Arizona, este hallazgo no aporta ninguna novedad. Micólogo de profesión, lleva años investigando en Tucson el efecto de distintos hongos en pacientes con cáncer o SIDA y ha patentado el empleo de especies que él mismo ha descubierto con potencial de herbicida a antivírico.

Autor de numerosas publicaciones y libros sobre la curación mediante setas y hongos, Stamets advierte, sin embargo, que los champiñones cultivados a gran escala (de coloración más blanca y pardusca que el champiñón de origen biológico) hacen gala en su composición de un agente químico, la agaritina, «no precisamente protectora frente al desarrollo de tumores». De hecho, se especula con que tenga propiedades carcinogénicas.

La Asociación de Cultivadores del Champiñón estadounidense contraataca garantizando que el consumo regular de champiñones inhibe el desarrollo de tumores de próstata o de mama. Y aportan más beneficios citando un estudio de Lawrence J. Cheskin, de la Universidad Johns Hopkins (Baltimore), en el que vinculan el consumo de champiñones a un control del peso eficaz a partir de un efecto de saciedad mediante una ingestión hipocalórica.

Una seta universal

Pam Roth
Los tratados gastronómicos atribuyen a los franceses el origen del cultivo del champiñón y su empleo culinario desde hace menos de tres siglos. Pero lo cierto es que este hongo se cultiva en todo el mundo, y los chinos llevan empleándolo desde los inicios de la historia, unos mil años atrás. Además, el consumo de setas es conocido desde la prehistoria. Los egipcios las usaban bajo la creencia de que proporcionaban ya no inmunidad, sino inmortalidad. Los romanos, más terrenales, se recrearon en sus especuladas propiedades afrodisíacas y relegaron el consumo de setas a una exquisitez propia de las clases sociales de mayor rango.

En el estudio de Wu se pone un énfasis particular al hecho de que el champiñón vulgar abarque hoy un 90% del mercado de setas en Estados Unidos, por barato, nutritivo y fácil de obtener. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el hecho de que los demás hongos sean estrictamente estacionales y difíciles de conservar permite al champiñón hacerse con un 55% del mercado mundial de setas. La mitad de los champiñones cultivados se consume en fresco (crudos o guisados), un 45% va destinado a las conservas y el 5% restante se seca.

Los Países Bajos y China lideran el mercado mundial en la producción de champiñones. Ensaladas y pizzas copan la demanda de estos hongos en los alimentos preparados. Como alimento natural, el champiñón tiene la ventaja de no aportar ni sodio ni grasas, así como de tener muy pocas calorías y, en cambio, un buen compendio de minerales y vitaminas, destacando algunas de las vitaminas del grupo B y el potasio.

30/09/2007 GMT 1

Gel antisida

calle42 @ 23:39

Llega el condón invisible

El empleo de un gel que actúe como un preservativo invisible podría convertirse en una nueva herramienta en la lucha contra el Sida. Al menos, esta es la esperanza de la OMS.

El gel, desarrollado por Patrick Kiser y su grupo de investigadores de la Universidad de Utah (EE UU), está compuesto por moléculas que a temperatura ambiente le confieren una consistencia líquida y lo transforman en un cuerpo más consistente cuando se introduce en la vagina.

Por eso los científicos lo llaman condón molecular. “El gel está diseñado para liberar fármacos anti VIH cuando entra en contacto con el esperma”, explica Kiser. Compartir:

La soledad afecta a la salud

calle42 @ 23:31

La soledad no sólo no es buena consejera. También resta eficacia a la respuesta defensiva de nuestro organismo.

Un equipo de investigadores de la Universidad de California (UCLA) acaba de identificar un patrón de expresión genética en las células del sistema inmune propio de aquellas personas que padecen crónicamente altos niveles de soledad.

Los resultados sugieren que el aislamiento social produce una sobreexpresión de los genes ligados a la inflamación, mientras que la respuesta antiviral y la producción de anticuerpos se ven mermadas.

La investigación es la primera que explica desde un punto de vista molecular por qué el aislamiento social está normalmente ligado a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, infecciones virales y cáncer. “Hemos comprobado que lo que cuenta a nivel genético no es a cuántas personas conoces, si no a cuántas sientes realmente cerca”, matiza Steve Cole, coautor del estudio que publica el Journal of Genome Biology.

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