La policía sospecha que la madre mató a Madeleine antes de cenar con sus amigos
LONDRES. DV. Los inspectores de la policía judicial en Portimao sospechan que Kate McCann mató a su hija Madeleine, que tenía tres años el pasado 3 de mayo, día en el que se denunció su desaparición, antes de cenar con sus amigos en un restaurante de la urbanización Ocean Club de Praia de la Luz y que ocultó su cadáver mientras lideraba una campaña mundial para su búsqueda. Esa es la conclusión inevitable a la luz de los pasos de la policía en las últimas horas y de las filtraciones a la prensa sobre el contenido de la investigación. El padre, Gerry, que también ha sido calificado como sospechoso formal, habría colaborado en la ocultación del cadáver de su hija.
La sospecha se basa en el análisis de la reconstrucción de lo ocurrido en la noche en que su hija desapareció, la última de sus vacaciones, y en los indicios encontrados por perros adiestrados por la policía británica para detectar sangre y restos humanos.
Medios portugueses señalaban ayer que los McCann serán interrogados en los próximos días por un fiscal, que decidirá si existen pruebas suficientes como para acusarles ante un juez de instrucción. La pareja, que planeaba regresar hoy a Inglaterra, ha decidido permanecer en Portugal.
Cena y alarma
Las restricciones establecidas en la ley portuguesa a la información que la policía puede publicar sobre sus investigaciones hacen que buena parte de la reconstrucción se base en conjeturas, pero medios británicos y lusos han ofrecido un relato común sobre lo ocurrido.
Los McCann dejaron a Madeleine en la tarde del 3 de mayo en la guardería del Ocean Club y de allí la recogieron a las seis. Según el testimonio de los McCann a la policía, acostaron a sus hijos a las 19.30 y una hora después fueron a un restaurante del mismo recinto para compartir mesa con siete amigos que les acompañaban.
Las cuatro parejas en la mesa tienen hijos pequeños, a los que dejaron dormidos en sus apartamentos. Jane Tunner, casada con Russell O'Brien, no se incorporó aún al grupo porque su hija había sufrido algún vómito. Los padres acudían a los apartamentos cada media hora para cerciorarse de que los niños estaban dormidos.
Gerry McCann cumplió su turno a las 21.00 horas. Cuando regresó al restaurante se encontró con otro turista inglés con el que había jugado a tenis y entabló conversación. Jane Tunner les vio cuando iba hacia el restaurante.
En su testimonio a la policía Tunner declaró que, aunque no aireó la alarma en el momento, vio cerca del apartamento de los McCann a un hombre de unos 35 años que llevaba al hombro algo que podía ser un niño. Ni Gerry, que regresó a la mesa a las 21.25, ni el conocido con el que se paró a hablar, recuerdan haber visto a ningún hombre como el descrito.
A las 21.30, Russell O'Brien y otro amigo, Matthew Oldfield, fueron a los apartamentos. No está claro si los McCann les pidieron que echasen un vistazo al suyo. O'Brien dirá a la policía que no le alarmó entonces pero que quizás había luz en el de los McCann.
A las 22.00, Kate McCann parte del restaurante, va al apartamento y vuelve gritando que Madeleine no está. Todos los amigos acuden al apartamento y buscan a Madeleine. Piden al encargado del Ocean Club que llame a la policía pocos minutos después. Y comienzan la búsqueda de Madeleine por los alrededores.
Búsqueda de un raptor
Una de las pruebas de que Madeleine había sido raptada era, según la familia, que su peluche favorito, está en una repisa que la niña no podría alcanzar.
La investigación se centró en la búsqueda infructuosa de un posible raptor. Cuando medios británicos manifiestan críticas por la lentitud de las investigaciones, fuentes policiales portuguesas advierten que su tarea inicial ha sido aún más difícil porque la entrada y salida de mucha gente en el apartamento hizo más difícil el hallazgo de rastros.
Si esta cronología se acerca a la realidad, parece imposible que Kate McCann tuviese tiempo para matar a su hija, recomponerse, ocultar el cadáver e iniciar una maniobra truculenta para confundir a sus amigos y a los investigadores. El crimen tendría que haber ocurrido antes de la cena, en la que según han publicado medios portuguesas, se consumieron catorce botellas de vino, es decir, a 1,7 litros por cabeza.
Según las estadísticas de investigación sobre crímenes cometidos contra niños, en el 90% de los casos son cometidos por familiares y conocidos. En este caso, tras las pesquisas sobre posibles pederastas en la zona, se consideró sospechoso a un británico que vive cerca del Ocean Club.
Huellas y olores
Las investigaciones sobre este sospechoso no han dado resultados y, en la primera semana de agosto, los detectives portugueses recabaron la ayuda de dos perros spaniels adiestrados por la policía británica. Eddie está especializado en detectar sangre y restos humanos; Keela, en detectar sangre. Sus hallazgos dieron un vuelco a la dirección de las investigaciones. Detectaron sangre en el apartamento, aunque no está claro si los resultados la asocian a Madeleine, y restos biológicos, que quizás incluyen sangre, en el Renault Scene que los McCann alquilaron 25 días después de la desaparición de la pequeña. Eddie detectó también olores de cadáver en el apartamento, en el maletero y la llave del Renault, en ropas y objetos de Kate McCann, al igual que en el peluche de su hija. Basados en esta evidencia y en su interrogatorio -16 horas a Kate, 8 a Gerry- la Policía ha calificado a la pareja como sospechosa de homicidio y de ocultación del cadáver.
Otros medios han asegurado que la Policía sospecha que los padres administraron somníferos a los niños y que Madeleine pudo morir a causa de una sobredosis.
Según medios portugueses, Kate McCann rehusó contestar preguntas de los investigadores. Su familia en Inglaterra dice que ofreció una explicación posible a la detección de olores de cadáver. Es médico y en el ejercicio de su profesión entra frecuentemente en contacto con los muertos.
La policía portuguesa ofreció a Kate, según sus familiares, un trato: confesar dónde ocultó el cadáver de su hija a cambio de una condena de dos años. Dicen que les respondió con un taco. Es decir, que no ayudó a resolver el nuevo dilema de este caso. O Kate McCann es la más repulsiva criminal de la historia o una mujer inocente que sufre tras la desaparición de su hija un horrible tormento causado por la incompetencia de otros.

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